David Blaustein

REPORTAJE A DAVID BLAUSTEIN, DIRECTOR DEL MUSEO DEL CINE

"DA LA SENSACION QUE LA CULTURA SIGUE SIENDO UN TEMA SECUNDARIO"

En San Telmo y sus alrededores Nº 38

Junio 2001

El cineasta David Blaustein, autor de los documentales Botín de Guerra y Cazadores de Utopías, es desde octubre de 2000 Director del Museo del Cine. En la entrevista reflexiona acerca de sus películas, el cine argentino, los circuitos alternativos de distribución y su actual gestión.

- ¿Cómo ves en la actualidad al cine argentino?

- Durante todos estos años, salvo en épocas de dictadura, da la sensación que está en crisis y creo que no es verdad. La pregunta tiene que ser cómo está desde el punto de vista económico y cómo está desde el punto de vista creativo. Lo veo muy bien, sobre todo desde el año ´94, que es cuando se aprueba la nueva Ley de Cine (establece que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales maneje un fondo que proviene del impuesto a las entradas cinematográficas y al video, más un porcentaje de las recaudaciones del COMFER. Con esos ingresos se apoyan a películas nacionales. Sin embargo, esos fondos pasaron a ser manejados por el Ministerio de Economía que los retacea y no ejecuta el total del presupuesto generado), que ha sido muy importante en términos de producción.

La sensación de crisis permanente es porque los dueños del poder nunca apuestan a la cultura, ya que piensan que no es rentable y por lo tanto falta dinero. Hay una especie de chantaje ideológico por el cual la alternativa es la cultura o la gasa a los hospitales... Da la sensación de que la cultura sigue siendo un tema subsidiario, secundario, esta es una realidad.

Sin embargo, la ley del ´94 implica un financiamiento distinto con más fondos para el cine. Ha abierto la posibilidad de la incorporación de por lo menos dos nuevas generaciones de cineastas y ha implicado un fenómeno en la producción audiovisual con la incorporación de miles de estudiantes. No hay una nueva generación de cine argentino, hay nuevas generaciones de cineastas con talentos excepcionales, que tendrán que demostrarlo también en la continuidad de su producción, como Lucrecia Martel, Pablo Trapero, Bruno Stagnaro o Adrián Caetano, entre otros. En este sentido desde el punto de vista creativo vive un momento maravilloso.

- ¿De qué manera creés que el Estado podría tener una política pública de apoyo al cine?

- Por empezar hay que restituirle los fondos al Instituto de Cine y hacer una política mucho más activa. El Ministerio de Economía recorta los fondos dispuestos por ley todos los años y la autarquía financiera que le quitaron al cine es imprescindible. También sería importante que el Estado participe en una reglamentación que implique una presencia proporcional del cine argentino en las pantallas. Además es de enorme importancia que se apruebe la nueva Ley de Radiodifusión (establece entre otras ventajas para el cine argentino, un porcentaje de la pantalla de TV, la obligación de emisión de determinada cantidad de estrenos por año por TV abierta, que también tiene que garantizar un 51 % de producción nacional y establece que el cable tiene que tener un mínimo de señales de origen nacional). Con estas medidas económicamente se podría buscar la estabilidad. El resto dependería también de la creatividad de los cineastas.

- También afecta al cine nacional la falta de difusión y la distribución desigual en las salas.

- Sí, es un problema muy importante. Falta difusión y en las escasas salas en las que se proyectan la mayoría de las películas, por lo general los films argentinos salen de cartelera antes que se conozcan.

- Con Botín de Guerra, armaron un circuito alternativo de distribución.

- Con Botín de Guerra armamos un circuito alternativo de distribución, también vinculado al trabajo en conjunto con organizaciones sociales. Uno tiene que trabajar con salas independientes y con gente que presione para obtener este tipo de material. Tuvimos apoyo en varios lugares: En Paraná, en Bahía Blanca, en Córdoba, en Salta, en Neuquén, en Río Negro. Se trata de conseguir espacios. En cada lugar estamos tratando de armar algo y de esta manera uno va tratando de nadar y de sobrevivir.

Ahora estamos distribuyendo H Historias Cotidianas. Hay muchas puntas que quedan y sirven como articulaciones para poder hacer proyectos de trabajo. Buscamos contactarnos con Organizaciones No Gubernamentales, gente vinculada al video latinoamericano, con universidades, con gente de teatro y con organismos de derechos humanos. Así logramos que la filmación tenga mayor repercusión en Santa Fe, en Rosario, en Tucumán, en Córdoba etc.

- ¿Cómo observás la producción actual de documentales?

- Si uno ve la cantidad que se estrenan por año, se lleva una sorpresa. En los últimos años hay casi un 10 %. Hay 3 o 4 documentales anuales. Este año por ejemplo se estrenaron Van Van, coproducción con Cuba, se estrenó H Historias Cotidianas de Andrés Habbegger y Yo, Sor Alice de Alberto Marquardt.

Me parece que es una perspectiva interesante, creo que es un sector. Si uno compara con otros lugares del continente, no hay muchos países en que haya exhibición comercial de largometrajes documentales.

David Blaustein realizó en 1995 un documental sobre los sueños e ideales de militantes montoneros, relatados por sus protagonistas desde el presente. El año pasado dirigió Botín de Guerra, un documental con testimonios de las Abuelas de Plaza de Mayo y hijos de desaparecidos, que narra la incesante búsqueda de los nietos de las Abuelas (ya recuperaron su identidad reencontrándose con sus familiares más de 70 chicos), apropiados por los militares durante el terrorismo de Estado. La película fue invitada a alrededor de veinte festivales internacionales, ganando premios en Berlín, Valladolid, La Habana, Chicago, Montevideo etc.

Blaustein piensa realizar más adelante un film sobre Rodolfo Walsh.

- En relación a tus películas Cazadores de Utopías y Botín de Guerra ¿Que cambios notaste en la Dirección?

- Botín es una película mucho más abierta que Cazadores, que es una película más cerrada, más críptica. Botín necesariamente es una película mucho más esperanzadora porque Cazadores tenía que contar la historia de una derrota. Botín cuenta en cambio la historia de una expectativa, la historia que van generando las Abuelas cada vez que logran restituir la identidad de cada uno de los nietos. Es una película que disfruté mucho más y me parece que tiene muchos más recursos expresivos. En términos de lenguaje es una película más madura. Pero por otra parte, creo que Cazadores tiene mucha garra y es una película terriblemente visceral.

- Cuando hiciste Cazadores de Utopías. ¿Era un proyecto viejo o te motivó todo lo que se estaba diciendo en ese momento?

- En algún lugar de mi cabeza estaba, pero es un proyecto que tiene mucho que ver con esta sensación del país "De eso no se habla" y sobre la teoría de los dos demonios. Con esa sensación de que nosotros nunca habíamos hecho lo que habíamos hecho. Que la historia, que todo lo que me había pasado y nos había pasado era un sueño, un delirio, un invento, una macana. Creo que Cazadores de alguna forma formó un nuevo mito también. Hay un fenómeno interesante que tiene que ver con los 20 años del golpe. Es una fractura importante y creo que a partir de allí hay una lectura distinta en la sociedad argentina. Cazadores tiene que ver con todo ese mundo de la voluntad y de toda la enorme biografía que se produce en aquella época.

- Con Botín de Guerra ¿Cómo reacciona el público en el exterior ante el tema de la apropiación de menores?

- No lo pueden creer. Aparece como un elemento de sorpresa absoluto. Les parece por una parte como inverosímil que se haya llegado a semejante nivel de aberración. Por otro lado son sensibles a este tipo de cosas porque de alguna forma el mundo ha pasado por experiencias similares de aniquilación de lo diferente. En el caso del nazismo con la eliminación de gitanos y judíos, que de alguna manera es parecida a las ideas xenófobas que buscan la eliminación de inmigrantes africanos o a la exterminación de vietnamistas durante la guerra de Vietnam. La película aparece entonces como otra muestra más de la eliminación de lo distinto. Por otra parte, aparece como un punto de sensibilidad en función de tradiciones culturales, históricas y políticas. Son como las dos caras de la misma moneda.

ACERCA DEL MUSEO DE CINE

-¿Qué cambios hay en tu gestión en el museo?

- Estamos poniendo mucho esfuerzo en primer lugar en acrecentar el patrimonio audiovisual del museo. En estos seis meses hemos incorporado alrededor de 350 o 400 videos a la videoteca. Algunos los compramos, otros fueron donados por coleccionistas de biblioteca privadas, como es el caso de las familias de René Mujica y Sandoval o de Dinúbila, también hay una cantidad de cineastas que solidariamente están acercando sus películas. Estamos haciendo un recorrido muy fuerte por los distribuidores para conseguir films y también acuerdos para que nos donen una cantidad de libros importantes.

LAS ACTIVIDADES FUERA DE LA SEDE

-¿Cómo piensan sacar hacia afuera las actividades del museo?

-Vamos a tratar de pasar películas cuando se acerque el verano en la Plaza Dorrego o en el Parque Lezama. Es difícil diseñar muchas actividades afuera porque nuestros recursos son escasos. En las películas que pasamos en el museo los miércoles y domingos, te puedo asegurar que asisten muchísimos vecinos.

El Museo del Cine organizará junto con el Area Parque Avellaneda durante julio en la Casona de los Olivera (Av. Directorio y Lacarra), los sábados de julio a las 16 hs. un homenaje a Hugo del Carril con videoproyecciones con entrada libre y gratuita.

También organiza junto con el Museo de Arte Español Enrique Larreta (Juramento 2291) los sábados a las 18 hs. ciclos de cine, a un peso la entrada. En julio habrá un ciclo titulado "argentinos en México" con películas protagonizadas por Niní Marshall y Libertad Lamarque.

El 13 de julio a las 20 hs. en el Banco Credicoop, Maipú 72, con entrada libre y gratuita presentará "Cine y debate participativo por la recuperación de la memoria."

- ¿Qué novedades hay con respecto al Complejo Polo Cultural Sur?

- Está en etapa de licitación. Hace poco se abrieron los sobres de los pliegos y en poco tiempo empezarán las obras. Es importante y le va a dar un fuerte impulso al barrio y por supuesto también al museo.

El complejo unirá en un futuro al Museo de Arte Moderno con el Museo del Cine.

El Museo del Cine "Pablo Ducrós Hicken" (Defensa 1220), que en octubre cumplirá 30 años, es la única institución en la Argentina dedicada a la preservación y difusión de la historia de la cinematografía. Este año será miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos. Cuenta con objetos relacionados con la evolución de la cinematografía desde 1896 hasta la actualidad. De lunes a viernes de 11 a 16 hs. está abierta una biblioteca que dispone de material relativo al cine argentino y extranjero.

Todos los miércoles a las 16 hs. con entrada gratuita y los domingos a las 18 hs. a un peso la entrada, hay ciclos de cine (más información en pag. 7 Por el Barrio…) En junio y los primeros días de julio se expone una muestra sobre los vestuarios utilizados por destacadas actrices. En abril de 2001, en concordancia con el Festival de Cine Independiente, el Museo realizó en el Shopping Abasto una exhibición de afiches de películas y la idea es que este tipo de muestras se pueden exponer en forma itinerante.

David Blaustein
www.lamiradacautiva.com.ar/index2.html
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