EDDA DIAZ: "LOS CRITERIOS DE LA TELEVISION SON DISCRIMINATORIOS"

 

En San Telmo y sus alrededores Nº 72

Octubre 2004

Edda Díaz, vecina de San Telmo, se presentó en octubre en el teatro El Búho con CartonEdda. Un unipersonal de humor sagaz y desopilante que reflexiona sobre la discriminación a los ancianos en la televisión y sobre el presente. A continuación se transcriben reflexiones de la humorista sobre el humor actual, el barrio, la discriminación y la violencia, entre otros temas.

“El espectáculo CartonEdda fue estrenado en 2003 y en julio lo compró la municipalidad a través de la Subsecretaría de Cultura, para que el público lo pueda ver. En medio de la crisis, se proyectó en distintos clubes de fútbol con entrada gratuita. He actuado en muchos lugares en los que la gente nunca había ido a ver teatro. El programa de obras teatrales en los clubes me parece innovador y es muy interesante, porque generalmente se apunta a espectáculos musicales y no la difusión teatral en los estadios. Es bárbaro para el público y también para nosotros”, comenta Edda. Elogia la oferta cultural de la ciudad de Buenos Aires: “Hay una cantidad de espectáculos y de actividades culturales impre-sionante, es imposible ver todo lo que uno tendría ganas, por-que no da el tiempo.”

“Un humorista es alguien que tiene que estar muy atento a lo que pasa. Trato de entender y hablar con humor. En mi caso, en mi cuadra empieza la hecatombe. Estoy en Humberto 1º y Bernardo de Irigoyen y ahí es posible observar distintas realidades y contrastes sociales. Hay micros que estacionan para traer a piqueteros, o a los de Duhalde. Muy cerca hay escuelas privadas y una universidad privada. Observás limpiavidrios, cartoneros, gente que no les queda otro medio de trabajo. Todos somos seres humanos más allá de nuestro bolsillo. Esto también tiene que ver con la violencia, pero con la violencia de lo que le hacen a la gente. La violencia está en todos lados, está en la calle. Ante el hambre en el poder hay indiferencia, aunque haya un índice de pobreza cercano al 50 por ciento. Lo peor es que la gente se está acostumbrando. Hay gente que se asusta y que no quiere salir de su casa.”

Critica a la televisión: “En la televisión hay un criterio discriminatorio con respecto a las personas mayores. Casi no aparecen ancianos y los que están es porque parecen mucho más jóvenes.”

Con respecto a los cambios en el humor en relación a unos años atrás opina: “me gustan mucho los chicos de “Todo por dos pesos”, y también mucho “no hay dos sin tres”. Me encanta Gasalla, me gusta Pergolini y Eduardo Calvo. Creo que hay muchísima gente con mucho talento. En cuanto a si cambió últimamente, te diría que no. Tuvo un momento muy grosero, muy chabacano, pero parece que la misma gente que les dio cabida, se ha puesto más selectiva y se le dio oportunidad a gente con un auténtico talento. Aunque no veo nada particularmente distinto. Lo mejor en televisión sigue siendo Gasalla. No me gusta el abuso y la burla, ni siquiera con la gente que se lo merece. Hay que acabar con la nostalgia. Siento que la gente sigue necesitando de humoristas originales, no de imitadores de Edda Díaz, Pinti o Gasalla o el que sea.

Sobre el barrio rescata la diversidad: “No quisiera irme de donde estoy, me siento muy cómoda. El barrio es muy lindo porque conviven distintos sectores sociales, está cerca de todo y tiene una vida cultural que es impresionante. Me atrae ver pasar a los extranjeros, las caritas de la gente joven que viene. Ver por las calles “tanques” alemanes de 1.90 cm, chicas negras africanas bellísimas. También me gusta que vengan acá bolivianos chiquitos, a ver si podemos reflexionar sobre la riqueza y la pobreza de nuestros hermanos. Me encanta la mezcla. El proletariado en su momento vino por necesidad. Mis abuelos eran campesinos y ahora nosotros exportamos universitarios, porque no les podemos pagar. Creo que no hay que ser conformista en el sentido de impedirnos vernos la realidad, aunque tampoco hay que ser negador en el sentido de pensar que nunca vamos a salir y que las próximas generaciones están condenadas. Por suerte se ha perdido un poco esa cosa de pánico, de no hay salida y pese a los mensajes, los argentinos, que tenemos creatividad, energía y excelente material humano, estamos apostando a la espe-ranza”, comenta Edda Díaz.

 

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