Jorge Pinchevsky

JORGE PINCHEVSKY

CON EL VIOLIN EN EL CORAZON UN POETA DE LA MUSICA

En San Telmo y sus alrededores Nº 20

Marzo 1999

Jorge Pinchevsky es uno de los pocos músicos con formación clásica que incursionaron en el rock nacional. Su caso es muy particular ya que pasó de ser el primer violinista de la Sinfónica de la Plata a tocar rock and roll. Tocó casi todos los géneros musicales, desde la música clásica hasta rock, pasando por el tango, folclore, blues o jazz. A los 55 años deleita con su enorme capacidad de creación e improvisación, a un público compuesto por gente de distintas edades. En los últimos tiempos frecuentó por distintos pubs. El año pasado en el bar El Mirador, este año en los Patios de San Telmo y también en el parque Lezama, los espectadores han disfrutado de su talento.

Viernes a la noche en el bar Británico, una de las paradas predilectas de Pinchevsky. Entre cervezas, papas fritas, manís y pan con queso, el músico comenta sobre su presente. Brinda por todos y con tristeza recuerda el reciente fallecimiento de Yehudi Menuhin. "Alberto Lysy, discípulo mío estudió con él a través de la camerata y realmente lo tuve cerca. Todos los sentimientos porque se acaba de ir realmente uno de los seres más maravillosos del mundo, un ser luz total".

- ¿En qué proyectos andás?

- Pronto voy a hacer un programa de radio que va a ir los miércoles de 23 a 1hs. en FM la Boca. Va a ser muy ecléctico y con muchos invitados. Empezará a fines de abril o en mayo. Soy de hablar mucho, pero ahora me pasa algo especial, quiero escuchar. También estoy escribiendo un libro que narrará un conjunto de circunstancias vividas a través de muchos viajes. Me cuesta mucho porque no soy escritor y tengo muy poca contracción a sentarme a escribir.

Pinchevsky está preocupado por la droga y la violencia urbana. "un tipo que encuentra su razón de ser nunca podría esgrimir violencia contra otros".

-¿Al programa de radio lo vas a hacer solo?

-No. Solo nunca pude hacer nada en la vida. El otro día que iba a grabar un compact, tocaron conmigo 36 músicos. Fui a tocar y no entraban. Soy un tipo que detesta la soledad, soy un enamorado de las compañías. Para mi sin la presencia no existe ninguna magia. Lo siento en el alma.

-¿Cómo fue que de tener una formación clásica te pasaste hacia el rock?

-Yo era el primer violín de la Sinfónica de la Plata que era la segunda del país. Rocambole, que es uno de los que participa de la producción y programación de los Redondos, un día saliendo del teatro argentino me dijo que en un lugar de los suburbios de la Plata había un violín eléctrico colgado de una pared. En la pieza de al lado estaba Medina que me preguntó si sabía tocar blues y rock. Rocambole me puso el violín en un pedal de wawa. Conecté eso ahí y toqué un blues por primera vez en un estilo Benny Goodman, muy clásico.

Era el año ´71. En La Cofradía de la Flor Solar, los artesanos y los músicos eran una unidad. En ese momento yo era un tipo formal que usaba corbata, traje y mocasines. Esa fue la primer vez que no fui a mi casa a dormir. No pude convencer a mi mujer de que no había hecho nada malo. Antes ensayaba la novena sinfonía de Beethoven para que no me reten. Dejé el teatro y decían que estaba completamente loco. A partir de ese momento me quedé con una forma de vida que es el rock, la única forma musical que no se puede escribir en partituras. De todas maneras siempre fui metiendo lo clásico. Sigo tocando Bach y Paganini, pero en ese momento el motivo del cambio fue más existencial que musical.

No podía aguantar más el lugar que me habían creado para poder expandirme musicalmente. Antes de eso ya había tocado folclore y tango, pero además había aprendido todo lo que no te enseñan en el conservatorio. Ya tenía una preparación psicológica como para zafar de la estructura rígida del clasicismo. A Pinchevsky no le importó. "Me creció el pelo, me disfracé un tiempo de hippy, porque nunca lo fui, ya que nunca compartí la idea del amor libre. De todas maneras me encantaba la libertad que tenía en esa época la expresión neohippy, donde se juntaban la artesanía y la música, en medio de la naturaleza".

-Siendo uno de los pioneros del rock nacional a lo mejor observás el traspaso a un carácter más comercial.

-Ahora lo ves así. Pero recuerdo que en la época en que Sui Generis hacía Instituciones, también nosotros (Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll) lo considerábamos comercial. Luego con el tiempo se fue dilatando la dimensión que crea Charly. De todas maneras, si escuchás a los brasileños o a los colombianos, te vas a dar cuenta con qué ductilidad y fluidez ellos hacen música comercial. No tienen los problemas que tenemos nosotros con esa cuestión y lo hacen bien. El tango Sur es comercial, lo grabó hasta Julio Iglesias.

- Vos igual tocaste con Sui Generis, no estabas tanto en esa antinomia entre los músicos por el estilo.

- Un día Charly me llevó a la casa después de una grabación. Me hizo escuchar Casandra, me comentó que lo iba a grabar y me preguntó si quería poner un solo. Ahí fue mi primer solo de violín franco. después nos juntamos varias veces, en muchos países y en distintos momentos sin preveerlo, ni meditarlo ni calcularlo.

La última vez que nos encontramos fue en la Hija de la Lágrima. Siempre lo consideré uno de los mejores músicos, no solo del rock nacional sino del rock mundial. Es un tipo con una capacidad armónica musical exuberante que tiene una gran destreza para ponerle el marco a sus textos, es un capo. A Charly lo gastaban, pero sin embargo Billy Bond fue el productor de Instituciones.

- Vos considerás que antes estabas en un movimiento que excedía al de los músicos. Hoy en día ¿también te sentís inmerso en un movimiento mucho más grande?

- No. La connotación política de la época del ´70 al ´75 demandaba ese tipo de unión. De espalda contra espalda, la unión hacía la fuerza. El miedo también hacía que nos juntáramos. Ahora no. Creo que el rock es una expresión musical de los gobiernos de centroderecha. Ahora está resurgiendo. El sistema mediocre, decrépito en lo social, político y económico que sufrimos en la Argentina actual, está haciendo que aparezca nuevamente el rock pesado. Pero aparece de otra manera. Antes el movimiento del rock era denso y compacto, como era densa y compacta la represión. Ahora cambió la textura. Lo que pasa es que ciertas ideas que antes imponían por la fuerza ahora son aceptadas. Pero sigue habiendo violencia hacia los jóvenes, los jubilados… El hambre, la mortandad infantil, el SIDA, hacen que exista más violencia, más necesidad de vicio y entren drogas.

- ¿Ahora estás cambiando tu relación con la música?

- Siempre. Amo a Piazzolla. Soy muy curioso y me gusta incursionar por terrenos desconocidos. Hay un solo tema que no me gusta tocar, la marcha fúnebre. Lo importante del arte es que no te lo comas. Ya bastante tiene el pintor y el poeta con su soledad para elaborar. Los músicos no, somos un despelote. ¡36 para tocar un tema! A mi me gusta mucho improvisar, pero sé llegar hacia donde improviso.

Pinchevsky cuestiona "en el arte un actor, un poeta, un pintor, están completamente desprotegido de todo tipo de ayuda o colaboración. La sociedad argentina está corrompida en todos sus sectores, es un caos. En realidad para mi, aunque este es un país hermoso, esto es una catástrofe. Muchas veces tuve ganas de irme... Es muy doloroso".

La música es la gran compañía para descargar las angustias y emociones. "Toco el violín no solo porque me gusta a mi, toco el violín porque sé que te gusta a vos", dice Pinchevsky. Una persona que se jugó, contra viento y marea, eligiendo su propia forma de ser, pese al "que dirán". Optó por una trayectoria ligada al underground, aunque podría haber escogido la garantía, tranquilidad y estabilidad que tendría asegurada como destacada figura de la Sinfónica. Sin dudas no aceptó nunca las reglas, pautas y valores convencionales.

Dialoga de igual a igual, sin posicionarse como estrella. Espontáneo, impulsivo y creativo, no le gusta que le pregunten sobre el pasado y prefiere referirse en forma permanente al presente. Es inquieto y cuando toca, se aprecia con claridad que el violín es una extensión de su cuerpo.

Eduardo Scirica

 

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