MURAL ESCENOGRAFICO

En San Telmo y sus alrededores Nº 25

Noviembre 1999

El trapecista se balancea sobre el puente de hierro a punto de caer al vacío empujado por la suave brisa de la mañana, pero no se deja vencer por el vértigo y resiste firme en su escenario. Según cuenta la historia, los hombres de circo que pasaban por el barrio de la Boca, hacían apuestas, en las que participaba todo el barrio, para ver quien era el hombre que realizaba la hazaña más dificil sobre el puente que cruza el riachuelo. Esta, como tantas otras historias cotidianas son las que recrea en sus paredes, el mural escenográfico del viejo paredón de la Avenida Alte. Brown 38, frente al Parque Lezama.

El mural se realizó en la vieja pared porque como explica el plástico Omar Gasparini, profesor del Grupo de Teatro de Catalinas y coordinador del proyecto muralístico, "nosotros le propusimos al CGP Nº 3 hacer un mural en una pared sobre la plaza Malvinas, dentro del complejo Catalinas, pero ellos nos comentaron que en el paredón, que es la entrada de la Boca, iba a ser visto por muchas más personas".

El malevo en una esquina, apoyado en un farol mientras fuma un cigarrillo y vigila a la percanta, el gato negro sobre el tejado, las viejas y coloridas cantinas, los marineros que llegan desde el puerto, el inmigrante genovés que come una enorme pizza, la vieja sentada en la vereda esperando algún jugoso chisme que comentar, pero además de los personajes del barrio, también aparecen plasmadas figuras emblemáticas de la Boca como Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto, Carlos Gardel con su guitarra colgado de un balcón, los Bomberos Voluntarios y Diego Maradona. "A Maradona lo incluimos porque representa al fútbol y cuando juega Boca, por esta esquina pasan miles de personas, entonces poner al fútbol, es integrar también a esos hinchas. Fijate que Diego, no tiene la camiseta de Boca, sino la de Argentina. Lo lindo es que cualquier hinchada que pase se sienta identificada con el mural", asegura el plástico.

Una de las particularidades del mural, es que fue realizado con materiales originales de la fachada del conventillo de Palos 460. Cuando fue reciclado por la Comisión Nacional de la Vivienda, a los artistas plásticos les entregaron las rejas, puertas, maderas y chapas para que pudieran componerlo. Los conventillos, algunos de los cuales fueron reciclados totalmente, forman parte del folklore del barrio, pero Gasparini se lamenta: "aunque estaban en un estado infrahumano, eran peligrosos e imprácticos, en lugar de tirarlos por completo, los podrían haber reciclado por dentro, pero manteniendo la fachada exterior como escenografía. Los extranjeros que llegan hasta la Boca, no vienen a ver el puente o al río, sino que los atrae la mística del barrio, los colores, la magia de las construcciones o la mitología del tango. Con este reciclado nos quedamos sin conventillos, pero también nos vamos a quedar sin turismo".

Seguidor de la tradición de grandes artistas como Antonio Berni, Quinquela Martín o Florencio Molina Campos, Omar Gasparini presenta una imagen costumbrista de la gente y del barrio. Define a su mural como escenográfico, porque no solamente está producido como una pintura sobre la pared, sino que mezcla diversos materiales que juegan con la idea del espacio y el volumen, dándole a la obra otra característica distintiva. "Independientemente de una búsqueda estética y de embellecer al barrio, se busca mostrar la identidad de los habitantes de la Boca, de no olvidarla, pero a su vez, tomándola con un poco de humor", afirma Gasparini.

Si una imagen vale por mil palabras, un paseo por el Parque Lezama en una tarde de sol, puede sacar a relucir todos los colores del barrio.

Matías Odriozola

 

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