Daniel Schávelzon

LA BASURA HISTORICA ES NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL

En San Telmo y sus alrededores Nº 36

Abril 2001

Desde 1985 en la ciudad de Buenos Aires, se estudian los túneles y las construcciones subterráneas. El fundador del Centro de Arqueología Urbana Daniel Schávelzon, es el precursor de los estudios sistemáticos de las excavaciones en la ciudad que permiten reconstruir la alimentación, los usos y las costumbres en la vida cotidiana del pasado. San Telmo y sus alrededores ha sido la zona más estudiada.

- ¿Cómo empezó tu experiencia personal en la arqueología?

- El primer trabajo que hicimos en arqueología fue en el ´85, en el caserón de Rosas en Palermo y fue el primero hecho en Buenos Aires. Venía del exterior donde estos estudios son habituales, normales y cotidianos, pero en Argentina no se había empezado a trabajar en Arqueología Urbana. En el ´86 hicimos la primer excavación en San Telmo, en la calle Defensa al 700. Ahora estamos armando un proyecto en Defensa 1460 basado en una casa de alrededor de 1915. Hay abajo de la ventana un enorme túnel, circulación subterránea que tiene 40 metros de largo y cuenta con varias habitaciones, aunque una parte está clausurada. Vamos a abrirlo y pensamos transformarlo en un lugar turístico.

La importancia de rescatar el patrimonio.

Schávelzon estuvo por la dictadura 10 años exiliado en México, en donde trabajó y se especializó en el tema. Resalta el rescate del patrimonio afirmando:

- Obviamente San Telmo es la parte no solo más antigua de Buenos Aires y la que tiene más peso histórico para la ciudad, sino la que conserva un patrimonio cultural más significativo que lamentablemente está deteriorado, por lo que se oculta el valor histórico. ¿Qué hace mucha gente? Quiere tener dinero para poder pasear por París, Roma o Londres y ver un patrimonio restaurado, limpio, arreglado y puesto en valor para toda la población. Pero por otro lado no vemos el que tenemos nosotros, que está por ahí tapado por la mugre, es invadido o inaccesible.

Creo que gran parte del potencial que tiene Buenos Aires es precisamente recuperar el patrimonio, ponerlo en valor y que la gente pueda disfrutarlo y no sufrirlo. Hay casas maravillosas desde el siglo XVIII. Lo que estamos haciendo es todos los días encontrar nuevos valores del pasado y en San Telmo hay túneles, cisternas, construcciones subterráneas, elementos de distintas épocas.

Schávelzon escribió en el libro "Túneles y Construcciones Subterráneas", luego de años de investigaciones y excavaciones, que no había una gran red conectada de distintos túneles. La mayoría eran pozos ciegos en donde se enterraba la basura, cisternas o sótanos.

- Con tu libro frustraste toda una mitología sobre los túneles.

- Una cosa es el imaginario y otra es la realidad. La fantasía es hermosa dentro del mundo de los poetas, pero si la mezclamos con la realidad después no sabemos lo que el gobierno nos vende. Hay que separar la historia, lo que hay y lo que no hay. Pensemos porqué el imaginario quiere construir ese tipo de cosas ¿Porqué la gente quiere tener túneles? Probablemente porque la vida en la superficie es una porquería. Lo lógico es que uno se vaya construyendo un mundo mágico. Alguien encontraba un agujero y pensaba que era un túnel y era una cisterna de aljibe que se usaba para sacar agua.

- ¿Cuáles son las herramientas más importantes para la investigación arqueológica?

- El material más rico para la investigación son los pozos de basura. En algún momento todo se tira. Si hoy hay un relleno ecológico podés reconstruir toda la vida de la Ciudad de Buenos Aires, aunque esté todo roto. Con que tengas tres pedacitos de un plato, podés reconstruir qué se comió y cómo fue el ritual alrededor de la mesa, cómo era el plato. Si era un plato playo para comer con cubiertos o si era una olla para poner en las piernas y comer con las manos. Sirve para observar la vida cotidiana de la época, la basura histórica es nuestro patrimonio cultural.

- Dentro del campo de la arqueología ¿Cuáles considerás que son los aportes más importantes al estudio de la ciudad?

- Si hoy recorrés Buenos Aires, no tenés ninguna construcción de sus primeros 250 años. Prácticamente ya no queda arquitectura civil, ni nada anterior a principios del siglo XIX. Incluso de finales del siglo XVIII solo quedan algunas fachadas de casas totalmente alteradas. Son escasas las de principios del siglo XIX conservadas. Lo que podemos hacer con la arqueología, es encontrar todos esos restos anteriores a ese período de la ciudad, que no se pueden ver porque no existen debido a las demoliciones. Al ritmo actual pronto se va a desmoronar lo que queda del siglo XIX.

Por otra parte la arqueología nos abrió toda una veta sobre la vida cotidiana que ha resultado muy interesante: sobre qué se comía, cómo y las costumbres en las casas. Después de escribir el año pasado "Historia del comer y del beber en Buenos Aires", -una reconstrucción sobre las mesas a partir de los restos arqueológicos- estoy escribiendo un libro sobre las mujeres y los niños a partir de los objetos que se encontraron.

El poder tener una visión de la historia distinta de la que nos contaron en el colegio, para mi es interesante. Empezar a ver que no todo son generales y señores a caballos librando guerras y batallas, que nadie les pidió, sino que la ciudad está hecha por la gente popular, que vive, sufre y trabaja todos los días. Es reconstruir la historia cotidiana de la gente, esa es la historia de la democracia.

- ¿Hasta qué época pueden llegar las investigaciones arqueológicas?

- Desde ayer hasta el contexto de fines del siglo XVI. Hemos descubierto cosas desde 1595. Estamos ahí nomás de la Fundación de la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos materiales de cerámica indígenas y de españoles en la región. Lo que nunca pudimos encontrar es la mítica primera Fundación de Buenos Aires, si es que existió alguna vez más allá de los papeles (No dio resultado la búsqueda en el parque Lezama). No hay límites hacia atrás, el problema es encontrar sitios que no estén alterados. El siglo XVII está bien representado y el siglo XVIII ni hablemos.

- ¿Cuál fue la última excavación que hicieron en San Telmo?

- En San Juan 338, al lado del Museo de Arte Moderno. Trabajamos hasta fin del año pasado, después se paró y ahora se está a la espera de qué es lo que se puede hacer en la casa. Está el proyecto de la ampliación del museo, por lo que el tema es complicado. Ahí está la casita del siglo XVIII, de alrededor de 1770, entera. Estuvo el lugar ocupado por lo que hay que arreglarlo, es una joyita del siglo XVII. Es una típica casa colonial de dos habitaciones, pero es la más vieja de la ciudad de Buenos Aires.


ALGUNAS EXCAVACIONES

Balcarce 531: Era una casa del siglo XVIII que se estaba demoliendo y estaba en muy buen estado. Quedó únicamente una parte de la fachada alterada y fue el primer caso que tuvimos de una casita con el frente del siglo XVIII, el interior del siglo XIX y en el momento que estuvimos estaba todavía completa.

Defensa 1549: se domolió una casa de alrededor de 1920. Debajo había restos de una construcción de 1880 y aprovechamos también para excavar y estudiar lo que había abajo.

Defensa751: es una casa de 1865. Abajo está el túnel Tercero del Sud que ahora está en restauración y yo calculo que este año se abre al público. Fue una de las excavaciones más grandes que hicimos. El túnel está en perfecto estado y sale hasta Chile 360. Toda esa parte se excavó y ahí se encontraron restos desde el siglo XVI a hoy. Fue uno de los pocos lugares en que tuvimos todo el espectro del abanico cronológico.

Hipólito Yrigoyen 979: También habías pozos de basura muy interesantes, muy completos del siglo XVIII. Se encontraron miles de piezas de ese siglo.

La casa Mínima, Pasaje San Lorenzo 380: ahí encontramos como veinte sitios donde había basura. Encontramos también restos de basuras de conventillos.

Michelángelo, Balcarce 433: las excavaciones se dieron con dos pozos de basura bien concretos. Uno que había pertenecido a los Dominicos. Eso era parte de la iglesia de Santo Domingo, los frailes fueron obligados a irse del país en 1823 o en 1825 en la época de Rivadavia. Una manzana se remató y ahí se construyó el depósito que hoy es Michelángelo. El otro pozo creemos que es de los obreros de la construcción que lo construyeron por 1847 o 1850. De esos restos pudimos ver cómo comían los obreros de la construcción del siglo XIX. Queremos establecer qué comían y de qué manera los distintos grupos en las distintas épocas y cómo varió la comida. El equipo de arqueología ha analizado para tener una idea sobre el consumo de la gente, a más de 30.000 huesos.

 

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