México
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CASA
DE LA PAZ
En
San Telmo y sus alrededores Nº 52
Diciembre
2002
En
la antigua colonia de Buenos Aires, el barrio de San Telmo y el barrio
de Monserrat, fueron lugares de la aristocracia porteña, donde construyeron
sus residencias influenciados por la cultura europea y la arquitectura
francesa y toscaza.
Cuando se desata en la Gran Aldea la epidemia de fiebre amarilla provocando
miles de muertos, las familias ricas sobrevivientes de la epidemia,
deciden abandonar el lugar y se refugian en la zona norte de la ciudad.
Una
de las residencias abandonadas durante la epidemia, fue la ubicada entre
las calles México y Bolívar, casona que posteriormente fue dividida
y vendida en varias propiedades. Las casas abandonadas fueron tomadas
por los antiguos esclavos negros y trabajadores quienes le dieron un
sabor especial de candombes propios de la cultura afro y los tangos
que en sus ritmos de dos por cuatro marcaban la periferia de la creciente
ciudad porteña, entre el creciente mestizaje y las canciones gallegas
y las tarantelas italianas fusionaban en la potencialidad creativa de
las diversas culturas.
La
casona tuvo vaivenes y cambios de mano. Hasta lo que pudimos saber la
propiedad fue comprada por la familia Quiroga y transformada, la planta
alta en "conventillo" término que nace de la semejanza con los conventos;
se dividían los espacios en pequeñas "celdas" y se alquilaban a los
trabajadores, antiguos esclavos, como a ese aluvión de inmigrantes españoles
e italianos que llegaban al país buscando nuevos horizontes de vida.
En la planta baja vivía la familia Quiroga, oriundos de la provincia
de La Rioja, dónde tenían un depósito de tabacos que comercializaban
al por mayor y menor.
El
Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) compra la vieja casona construida
en el año 1975, a la familia Quiroga, en el año 1979, para instalar
la sede de la Fundación Latinoamericana y se transforma en La Casa de
la Paz. Centro de formación y resistencia contra la dictadura militar
y lugar de encuentro de los organismos de derechos humanos en defensa
de la vida, como de muchas otras organizaciones culturales y populares
solidarias que compartieron la resistencia en la construcción de nuevos
espacios de participación social, cultural y política, como de organizaciones
religiosas y ecuménicas. Cuando el Coordinador General para América
Latina del Servicio de Paz y Justicia, Adolfo Pérez Esquivel recibe
el Premio Nobel de la Paz en el año 1980, la Casa de la Paz es el centro
de actividades donde se realizan jornadas de ayuno y oración y las grandes
movilizaciones contra la dictadura militar, como centro de publicaciones
y resistencia frente a la represión como de los reclamos para la democratización
del país y la plena vigencia de los derechos humanos.
Diversas
organizaciones sociales, culturales, sindicales y políticas, como de
personalidades internacionales llegaban a la casa para acompañar con
su solidaridad la lucha en defensa de los derechos humanos y por el
retorno a la democracia, entre ellas podemos señalar algunas significativas.
La
cantante norteamericana Joan Baez, quien junto a Bob Dylan, desarrollaron
grandes campañas oponiéndose a la guerra de Vietnam; el "Nano" Joan
Manuel Serrat, el embajador itinerante de Francia Antoine Blanca; Daniel
Viglieti cantor Uruguayo; Piero; Mercedes Sosa; las Madres y Abuelas
de Plaza de Mayo, como los compañeros de derechos humanos; Eduardo Pimentel
de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Doctora
Alicia Moreau de Justo, los Obispos Jorge Novak, Jaime de Nevares, el
Fraile Capuchino Antonio Puigjané, quien compartió los ayunos y oración,
los Obispos de la Iglesia Metodista Argentina, Carlos Gatinoni, Federico
Paguro, Aldo Etchegoyen, entre muchos otros significativos nombres que
acercaban su solidaridad, tanto del país como del exterior. No faltaron
problemas e intentos de persecución bajo la dictadura militar y ataques
a la Casa de la Paz, como la colocación de bombas durante la visita
de la cantante Joan Baez. Asaltos y otras yerbas, que tratamos de superar
durante la lucha y con cierto humor en la resistencia y mucha esperanza
en la capacidad de organización social del pueblo. Con el advenimiento
de la democracia en el año 1983, todos pensábamos que muchas cosas debían
cambiar y se trabajó para la recuperación de las instituciones del Estado,
del Poder Judicial; el derecho de verdad y justicia, como reclamar juicio
y castigo a los responsables del genocidio contra el pueblo argentino.
La Casa de la Paz fue lugar de encuentros, debates y movilizaciones
sociales, marchas, piquetes, ayunos, para la recuperación de las personas
y del pueblo. Hoy la Casa de la Paz es sede de la Federación Agrupamiento
de Organizaciones No Gubernamentales (F.A.D.O). a quien la Fundación
Servicio Paz y Justicia cedió en comodato solidariamente para las actividades
en bien de la infancia y como centro de las organizaciones que la integran.
La
vieja casona fue reciclada gracias al programa PROAMBA que la Unión
Europea y las organizaciones que forma F.A.D.O. desarrollaron durante
cuatro años, conjuntamente con el Gobierno Nacional, a través de la
Cancillería, el Ministerio de Desarrollo Social y el Gobierno de la
Provincia de Buenos Aires.
La
casa está destinada a diversas actividades, como encuentros, formación,
lugares de exposición de los productos de las diversas organizaciones
que trabajan con la infancia y un café-restaurante y funcionamiento
de la administración.
F.A.D.O. está constituida por alrededor de 60 organizaciones dedicadas
a la atención y formación de la infancia en riesgo social, contribuyendo
solidariamente con diversos programas en Buenos Aires y el Gran Buenos
Aires. Es un espacio abierto a la comunidad.
Adolfo
Pérez Esquivel