En
San Telmo y sus alrededores Nº 27
Febrero
2000
En
Av. Independencia y Bolívar, el Centro de Arqueología Urbana, el Instituto
Histórico de la Ciudad de Buenos Aires y un equipo del Proyecto Arqueológico
Quilmes, trabajan desde el 11 de enero en la que fuera la residencia
de Pierre y Pedro Benoit, con el objetivo de encontrar a través de
evidencias arqueológicas, usos y costumbres en el modo de vida, de
una familia aristocrática franco-argentina de Buenos Aires en el siglo
XIX.
El
arquitecto Pierre Benoit fue un reconocido artesano que llegó a Buenos
Aires en 1818 y construyó compases, cerraduras y hermosas arañas de
cristal, que donó a las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y
a la Catedral porteña. Los mitos y leyendas de Buenos Aires, lo consideran
un hijo de Luis XVI, el último monarca francés, que padeció la guillotina
después de la Revolución Francesa. Su hijo Pedro Benoit, nació en
1836 y diseñó las Catedrales de Mar del Plata, de la Plata, la Basílica
de Luján y los planos de la Plata y Quilmes.
El
dueño del predio, el ingeniero Santiago Macera, autorizó las excavaciones
que van a estar concluidas a fines de marzo, en tanto que los arqueólogos
asumieron el compromiso de dejar el lugar tal como estaba. Los investigadores
aun no encontraron el pozo de basura, que es clave para cualquier
hallazgo sobre los modos de vida en el pasado, porque cuando no había
servicio de recolección de desechos, éstos se tiraban en los pozos.
La vivienda indagada es de principios del siglo XIX. Hasta el momento,
solo se descubrió un frasco de perfume francés de la época, una cápsula
de loza que antiguamente se utilizaba para poner la pasta dentífrica
y algunas botellas. En caso de encontrar materiales de interés, si
el dueño lo autoriza, el lugar podría pasar a formar parte del circuito
turístico de San Telmo.
La
arqueóloga coordinadora Zunilda Quatrin, explica que la vivienda estaba
a unos 70 o 80 cm. de altura, lo que pone en duda la imagen de que
antes la ciudad estaba construida sobre una superficie llana. Debajo
de las baldosas, en áreas subterráneas, están ocultan y escondidas
viejas historias de Buenos Aires. Materiales enterrados, que el paso
del tiempo puede convertir en tesoros, esperan salir a la superficie.
Eduardo
Scirica