Bolívar y Estados Unidos

MERCADO DE SAN TELMO

100 AÑOS DE HISTORIA

(1897-1997)

En San Telmo y sus alrededores Nº 5

Septiembre 1997

Todo empezó hace un siglo. Era otra y muy distinta la realidad, otros tiempos los tiempos aquellos, "no se conocía cocó ni morfina, los muchachos de antes no usaban gomina".

Hablar sobre el mercado, es relatar la vida misma del barrio, sus personajes, sus grandezas, sus utopías, su solidaridad. En fin, de las realidades y los valores que alguna interpretación del progreso se empeña en dejar atrás.

Fue un visionario, Antonio Devoto, el que lo creó. Buenos Aires estrenó con él su primer Mercado Particular. Ubicado entre las calles Defensa, Bolívar, Estados Unidos y Carlos Calvo, ocupa un cuarto de manzana. La estructura es metálica y está conformada por arcos, vigas y columnas compuestas que permiten cubrirlo. La cubierta es de chapa ondulada. Los locales que dan a la calle, ocupados originalmente por bares y billares, presentan, junto con los accesos al mercado, fachadas clásicas con cuidadas proporciones.

Cuando el mercado se inauguró nadie había oído todavía hablar de supermercados y la palabra shopping no formaba parte del léxico de ningún habitante del Río de La Plata y sus alrededores.

Sus locales fueron poblados por el crisol de razas que, en el cruce entre el pasado y este "siglo XX problemático y febril", vinieron a nuestra patria: turcos, gallegos, italianos. Aun hoy en día sus fantasmas, como duendes protectores, deambulan bajo sus tinglados.

Entre ellos perdura el recuerdo de la familia Amitrano, vendedores de aves y huevos, por tres generaciones, de la familia Mutti, famosa por la elaboración de embutidos, proveedora de barcos durante la 2º Guerra o del almacén Don Manolo, el más surtido de San Telmo, que tenía como clientes, entre otros, a actrices como Elina Colmer; a Haroldo Conti; el escritor desaparecido en 1976; al gran maestro de nuestras artes plásticas Lino Enea Spilimbergo; a la también gran pintora Raquel Forner; a los artistas Federico Luppi, Norman Brisky, Hugo Aran; al querido "negro" Caloi; al cuatro veces derrocado presidente ecuatoriano Velazco Ibarra; al inolvidable presidente vitalicio de San Telmo Osvaldo Baletto; al creador de la bandera de la República de Angola Sebastián Coelho, y a muchos más. En fin, sería interminable la lista de personajes que a lo largo de un siglo pisaron el gastado suelo del viejo mercado.

Hoy las condiciones han cambiado, el comercio tiene otras dimensiones y otro ritmo, la competencia es más dura y más impersonal, pero los vecinos siguen encontrando a su sombra el entorno humano y el calor de la amistad. El pequeño comercio tiene allí un bastión dese el que todavía, y esperemos que por mucho tiempo, libra su batalla. Los vecinos de San Telmo deseamos que el mercado siga en pie muchos años más y que la sociedad logre reconstituir el tejido social de nuestro barrio, orgullosos de nuestra tradición, de nuestros padres y nuestra forma de vida para que, con la fuerza de los valores heredados y de nuestras utopías, pueda revertirse la dureza de la realidad actual.

Agradecemos la colaboración de Don Manolo.

Eduardo Scirica

 

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