Grupo de asistentes al taller de HIstoria Oral

LA HISTORIA NARRADA POR LOS VECINOS

En San Telmo y sus alrededores Nº 11

Marzo 1998

En el taller coordinado por Carlos Ferrera, que funciona en el Centro Cultural Fortunato Lacámera, los asistentes recuerdan al San Telmo que fue. Entre anécdotas y vivencias se construye una historia distinta...

Hasta el riachuelo fue limpio...

"¿Se acuerdan de cuando el Riachuelo era limpio?" -pregunta María del Pilar- "Yo remaba para el club Regatas de Avellaneda y venía a entrenarme de noche al Riachuelo, ¡era fantástico!". También recuerda los bailes del ’20. "Hacían el baile con el fonógrafo y cada uno traía discos. En una barranca, en Paseo Colón y Cochabamba, se veía al río. Había un conventillo que daba a la barranca, ahí sacaban todos las sillas y ahí se armaban los bailes".

Aquel Parque Lezama…

"El parque Lezama tenía juegos preciosos y aparte tenía un rosedal y una magnolia. A las siete de la mañana lo abrían, el Lezama marca un lugar extraordinario en mi memoria, la gente que vivía en San Telmo tenía un espíritu muy especial."

"Había una pérgola que se elevaba de un metro a un metro y medio, que iba desde Martín García hasta Paseo Colón ¡toda llena de rosas! ¡las flores que habían eran árboles, cosas que no se pueden decir! ¡Un perfume de noche!…la pérgola la sacaron cuando ensancharon Martín García".

"Ví cuando San Juan era más angosta y subía el tranvía a caballo".

"Había barrancas, hacíamos picnics e íbamos al balneario en donde teníamos casillas para bañarnos. A la noche pasaban música."

"En la fábrica Noel, que estaba en la esquina en donde está el mercado, regalaban bolas de chocolate caliente a los chicos."

El recuerdo del Parque Lezama brilla en los ojos de María del Pilar que, con 86 años y una lucidez extraordinaria se roba todas las miradas de quienes quieren aprender o aportar su granito de arena para mantener viva la memoria del barrio.

Sus recuerdos retroceden hasta cerca de los años ’20:

El barrio en el alma

"Recuerdo como traían la fruta a granel, venían los carros con cuatro caballos adelante. Nosotros, los chicos, veníamos atrás, cortábamos las bolsas y nos escondíamos las naranjas".

"La iglesia de San Telmo, no quería que hubiera una estatua en la plaza Dorrego. Hicieron sacar el monumento al trabajo porque decían que era obsceno para el barrio".

"Los carruajes, eran impresionantes. Recuerdo cuando vino el príncipe de Gales a la calle Cochabamba... también venían todos los marineros ingleses, ¡saben como nos daban plata los marineros a los chicos!" "He estado en muchas colectas para el hospital Argerich ¿Quiere que le diga? Las alcancías las lleno en la cancha de Boca, no en el hipódromo". "En todas partes cuando me hablan de los barrios, de barrio Norte, yo digo nací en San Telmo." Con orgullo se entusiasma y defiende contundentemente esta zona. Ahora vive en Congreso pero dice: "mi alma siempre está en este barrio donde nací".

Un misterioso baile de copas

Una señora recuerda que cuando se casó fue a vivir a Chacabuco 1486. En la boda le regalaron cristales, pero antes de mudarse y estrenarlos, se fue de luna de miel. Cuando volvió algunos estaban rotos. En la primera noche, a las cinco de la madrugada vio como las copas bailaban solas… Se movían por la vibración brusca de los tranvías que trasladaban barriles vacíos hacia la cervecería Quilmes. En esa calle, faltaban unos 35 cm. de vía.

Los bombardeos del ’55:

Alberto y Ana María recuerdan que vivían en Humberto 1º y Tacuarí cuando se produjo el golpe de la Revolución Libertadora en el ‘55. "¡Los aviones pasaban por arriba de nuestra casa con las ametralladoras tirando! Querían derribar el edificio de Obras Públicas. Salía de mi casa, todos me gritaban que no me fuera pero me fui caminando a tomar el tren en Constitución. Todos estábamos a oscuras esperando que el tren saliera. Es que tenía todos los cañones en la puerta. Los vecinos nos decían ¡Usted no salga!, otros opinaban que había que salir porque esto iba a ser todo destruido, borrado".

Otros concurrentes agregan: "Los que salían se encontraron con que los transportes no andaban, las luces estaban apagadas y había mucha gente que venía de afuera para ayudar a los que estaban acá, algunos familiares venían con coches a rescatarlos y llevarlos". "Además estaban también los de la CGT, que salían armados y querían atacar a quienes creían enemigos. La CGT rodeaba los colegios católicos y les tiraba. Me acuerdo que estaba en el colegio San José y llamábamos a nuestros padres porque no podíamos salir. Salimos casi cuerpo a tierra, por suerte no pasó nada. Según Rojas esto iba a ser destruido". En el golpe de setiembre del ‘55, no hubo ningún tipo de festejo en el barrio, coinciden los presentes.

Estos son algunos de los múltiples aprendizajes que brinda el taller.

También se revivieron los carnavales, las orquestas de tango, el corte del barrio con la autopista y la extensión de la 9 de Julio; los cines y los bailes en los clubes y otras anécdotas, leyendas y temáticas que marcaron el pasado y presente de nuestro querido barrio.

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