En San Telmo y sus alrededores
N° 96
FESTEJOS EN LA
FERIA DE SAN TELMO
La Feria de cosas viejas y antigüedades funciona
desde 1970 todos los domingos de 10 a 17 hs. en la Plaza Dorrego. En
los festejos por el 36º aniversario hubo un concurso de ornamentación
de puestos y disfraces de los permisionarios. Con música y baile
se completaron jornadas completas de color.

Cuando la Feria se inauguró en San Telmo
había solo un anticuario, la Casa Pardo. La Feria se inauguró
con 30 puestos y de entrada tuvo un éxito fenomenal. A los tres
meses se ocuparon los 270 que están en la actualidad. La razón
por la cual la Feria fue creada fue triple. Por un lado nunca había
existido una feria de estas características en Buenos Aires.
Por otra parte iba a ser una sala al aire libre del Museo de la Ciudad,
porque todo lo que ahí se vende forma parte de casas de Buenos
Aires y la tercera razón es que al inaugurar la Feria, la gente
iba a venir y redescubrir el barrio viejo y en la mayor parte de los
casos, lo vería por primera vez, cuenta a quien quiera
escucharlo José María Peña, el creador del Museo
de la Ciudad y la Feria de cosas viejas y antigüedades de Plaza
Dorrego.
El 5 y el 12 de noviembre, coincidiendo con la Semana
de Buenos Aires, la Feria de Plaza Dorrego se vistió de fiesta
para conmemorar su aniversario.

Con alegría los puesteros permanecieron disfrazados
mientras realizaban sus ventas de todos los domingos. Disfraces estrafalarios,
puestos ambientados como si fueran de otra época, una abigarrada
y variopinta amalgama de representaciones de personajes, dejaron su
sello inconfundible en San Telmo.
Se pudo ver participantes caracterizados como mimos, angelitos,
adivinas, campesinos alpinos acompañados por la correspondiente
Heidi, árabes y odaliscas, panteras, naipes de basto con reyes
y príncipes, gauchos, coyas, dueños de circo, gondoleros,
esquimales con su iglú, egipcios, pierrots, arlequines, disfrazadas
de dama antigua flanqueadas por su correspondiente caballero
de fina estampa con sus rodados de época, la aterrorizante
muerte, las parcas, el Tony Manero de Fiebre de sábado
por la noche y muchos otros que sólo una imaginación
desbordada podría identificar.
Viejos oficios como zapateros, carteros o deshollinadores,
aparecieron entre los disfraces que se observaron en la Feria.
La creatividad de los feriantes ambientó puestos
con pesebres, osos polares, barriletes, trajes y modas de otras épocas,
transformando al cuarto de manzana de la Plaza Dorrego en una escenografía
llamativa y sorprendente para los vecinos, visitantes y turistas.

Se calcula que en promedio más de 10 mil visitantes
pasean por San Telmo los domingos. Mientras en un cuadrado de 4 x 4
de la Plaza Dorrego dos parejas de danzarines brindan un maravilloso
espectáculo de tango, confluyen vecinos y turistas. Locales y
visitantes disfrutan de un barrio histórico y bohemio, que se
distingue por sus manifestaciones artísticas y culturales.
Entre globos, disfraces y banderines, se observó
en la plazoleta que es eje del barrio histórico de Buenos Aires,
la magia de San Telmo.