REPORTAJE AL ARQUITECTO JOSE MARIA PEÑA

UNA EXPRESION DE LA CIUDAD

En San Telmo y sus alrededores Nº 13

Mayo 1998

El arquitecto Peña es el fundador y mentor de la feria de la plaza Dorrego. Desde el Museo de la Ciudad, supervisa su funcionamiento.

-¿Cómo surgió la feria?

-En el mes de noviembre de 1967, cuando todavía el Museo de la Ciudad no existía, propuse la idea de hacer una feria de antigüedades. Tres años después, cuando la feria empezó, en noviembre de 1970, lo hizo con la idea de vender cosas viejas.

Comenzó con alrededor de 30 puestos y a los dos meses de la inauguración, ya había los 270 que hay ahora. Un hecho curioso fue que un tiempo antes de empezar la apertura de la feria, algunos artesanos pidieron permiso para poder instalarse, y como había lugar, se les permitió quedarse. Pero como después se completó la capacidad de la Plaza, en el año 1974, el entonces Secretario de Cultura no quiso que hubiera más artesanos y tuvimos que pedirles que se fueran. A ellos no les gustó la idea porque esta feria, a diferencia de otras, se hacía solo los domingos.

Quienes trabajaban los sábados no podían ir a otras ferias, por otro lado habían hecho una clientela habitual y algunos poseían la acreditación. Para resolver este problema, se consiguió una excepción por la cual los artesanos que estaban podían quedarse, pero si se iba alguno de los artesanos, el puesto que quedaba vacante debía ser cubierto por otro que vendiera antigüedades.

-Además de las ferias de los domingos ¿el Museo de la Ciudad promueve otras ferias?

-Al Museo de la Ciudad se le ocurrió crear otras ferias solamente los sábados de abril, bautizándola como "Abril, mes de las antigüedades y los recuerdos de otros tiempos". Durante dos o tres años, se les propuso a los anticuarios que ese mes, armaran una vidriera con un tema unitario. Antes de exponer se reunían todos los que participaban y elegían que tema iban a presentar. Por ejemplo, había alguna vidriera que era de muñecas, otra de armas y otra de abanicos, lo importante era que sean imaginativos. Además, había un concurso en el que se premiaba a la mejor vidriera. Eso significaba una atracción más, porque se iba a incluir dentro de los paquetes turísticos, y entonces las empresas iban a organizar viajes para esas fechas. Pero los anticuarios no se pusieron de acuerdo para continuar.

La feria de los sábados de abril continuó con una particularidad, para poder participar los puesteros no deben formar parte de la feria de los domingos, lo tienen terminantemente prohibido. Solamente alcanza con que garanticen exponer un mínimo diez piezas. Además de la feria de abril, existen otras ferias especiales que se realizan una vez por año, La Feria del Libro, que se lleva a cabo el tercer sábado del mes de marzo. El tercer sábado de junio, se hace La Feria de los Hierros y finalmente, para el tercer sábado de septiembre, se produce La Feria de la Ropa.

-¿Cuáles son las variaciones que a lo largo del tiempo ha sufrido la feria?

-Una ciudad es a expresión de su gente, y la feria es la gente de la ciudad. Todo lo que allí sucede, es acorde con lo que sucede en la ciudad en general y existen cosas que se ponen de moda al igual que las antigüedades.

-¿Por qué una feria de estas características y a qué se debe que se haya elegido hacerla en San Telmo?

-En la mayoría de los países del mundo existen ferias con las cualidades de esta, pero Buenos Aires nunca tuvo, y a mí siempre me atrajeron estos mercados. Cuando el Museo de la Ciudad retoma mi proyecto sobre la creación de la feria, se apoya en que Buenos Aires no poseía ninguna y debía tenerla.

Se instaló en San Telmo, porque este era un barrio que se encontraba como suspendido en el tiempo, la feria va a cumplir 28 años de vida y con su auge ha crecido todo el barrio. Luego de inaugurada, se creó la feria de las artes, que agrupa a escultores, pintores, fotógrafos, grabadores y demás. Esta feria se asentó en la cortada 5 de julio, entre la Avenida Belgrano y Venezuela, después se la trasladó a la calle Humberto Iº, entre la cortada de la Plaza Dorrego, y la calle Bolívar, para diferenciarla de las pinturas antiguas que venden los puesteros y los anticuarios.

Lo que se intenta hacer los días domingos, en la Plaza Dorrego, es un gran espectáculo, por eso es que el Museo de la Ciudad, les permite a músicos, cantores, bailarines y a otros artistas que desarrollen sus respectivas actividades. El Museo se reserva la capacidad de entregar los permisos, porque es necesario para distribuir a los artistas y que estos no se superpongan entre sí durante los espectáculos entorpeciendo a la feria.

-¿Cómo se consiguen los permisos?

-Los permisos se producen cuando hay vacantes entre los puestos de la feria. Se abre una inscripción y se anota el que lo desea, solamente hay que presentar un documento. A la semana siguiente se hace un sorteo en el Museo de la Ciudad, hecho por los mismos inscriptos. Se levanta un acta que es firmada al final por cada uno de los que participaron en el sorteo dejando constancia. Hay que presentar como mínimo cuatro piezas. El sorteo es transparente y público, no podemos influir en lo más mínimo.

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