Entrevista a José María Peña

"POR SUERTE SAN TELMO
SIGUE SIN ESTAR FASHION"

En noviembre se festeja la Semana de Buenos Aires, en la cual cumple 35 años la Feria de Cosas Viejas y Antigüedades de la Plaza Dorrego, que funciona todos los domingos. El arquitecto José María Peña, fundador de la Feria y Director en los 37 años de existencia del Museo de la Ciudad, cuenta la historia y reflexiona sobre San Telmo y su presente.

¿Cómo fue el momento emergente de la Feria?

Conocí a San Telmo en la década del ´60. La placita Dorrego me parecía muy atractiva porque en todo Buenos Aires hay solo dos que son de un cuarto de manzana. El lugar estaba muy abandonado y la municipalidad al avalar la iniciativa, se exponía a un papelón. Por suerte no fue así, se empezó con 30 puestos, con una estructura que era como las de las ferias francas, que tenían toldos de lona. Esto no tenía antecedentes, era todo como una gran sorpresa. Desde el primer día lo que se dio en la plaza Dorrego fue absolutamente atípico de lo que podría y puede suceder en cualquier lugar abierto de Buenos Aires.

San Telmo era un lugar donde había vida barrial, pero estaba totalmente abandonado y no se renovaban las vidrieras. Al comienzo la Feria funcionó de 8 a 2 de la tarde, de entrada tuvo una gran repercusión. Al tercer domingo se habían sumado unas cuantas personas. Al principio todo el mundo trajo lo que estaba al fondo de la casa o en la terraza, pero nadie sabía lo que iba a pasar. Una de las grandes virtudes de la feria, es que dio un giro de 180 grados respecto a la valoración de las pequeñas cosas. De pronto todo tuvo valor. Durante los primeros años estaban de moda los tarros de lechero. Nunca quisimos que se la llamara una feria de antigüedades, sino una feria de cosas viejas donde también se encuentran antigüedades.

Luchamos al principio cuando había algunos que querían armar el puesto como si fuera una gran feria de anticuarios.

¿Se da un vínculo especial con los puesteros, que hacen fiesta de disfraces todos los años?

Los primeros permisionarios tenían muy buen humor. Recuerdo una que tenía una mano adentro de un frasco con formol y decía “la mano de Juan de Garay”. La tenemos filmada con el frasco recorriendo la Feria, una cosa delirante. En una oportunidad los permisionarios llevaron sus fotografías de cuando tenían menos de cinco años. Fue desopilante, no se podía creer...
Después como algo espontáneo, algunas personas se ponían ropa de otra época. Muchos usaban sombrero. Me acuerdo de una permisionaria que murió hace muchos años, que apareció un día con traje de novia. Lo simpático es que atendía olvidándose cómo estaba vestida.
¿Cuándo propuso la creación de la Feria?

Propuse la creación de esta feria en noviembre de 1967. Todavía no existía el Museo de la Ciudad, que se creó en 1968.

A fines de 1970 formé parte de la comisión de la Semana de Buenos Aires. La idea era que sea festejada por la gente de la Ciudad. Ahí tomó impulso hacer la Feria. Me dieron autorización y había que poner 30 puestos. Entonces sacamos en Clarín, La Prensa y La Nación, un aviso en la parte de clasificados que decía: “¿Quiere vender sus cosas viejas al aire libre. Contáctese a la dirección...” Así fue como conseguimos los primeros 28 permisionarios. Llamé a dos amigas de mi hermano menor a poner puestos para completar los 30. En el término de tres meses hubo ya los más de 260 que hay ahora. Eran 270, pero se tuvieron que sacar 4 o 5 porque un día apareció un puesto de diarios.

Al principio la Feria era también de artesanías

Había algunos puestos de artesanos, pero cuando por 1971 se intentó armar la feria de la Plaza Francia, casi todos se fueron. En 1972 muchos volvieron. En 1973 se decidió crear el departamento de ferias artesanales y sacaron una disposición por la cual la plaza Dorrego no podía tener más artesanos. Problema menudo, porque los artesanos eran los que se habían bancado los primeros días y en la feria trabajaban sábados, domingos y feriados. Si los trasladaban iban a trabajar nada más que los domingos. A pedido de ellos, inicié una gestión con el Secretario de Cultura. Tanto insistieron que llegó la orden de que se podían quedar, pero el día que se vaya uno, ese espacio tenía que ser ocupado por puesteros que ofreezcan cosas viejas. Este cambio se produjo en 1974.

¿Porqué propusieron hacer la feria de la plaza Dorrego?

En primer lugar porque nunca hubo una feria de estas características en Buenos Aires. En segundo lugar porque esa feria era una sala al aire libre del Museo de la Ciudad. No solamente hacíamos exposiciones, sino que todo lo que se vendía había estado adentro de las casas, o sea que era el tema del museo. La última razón es que San Telmo es una de las partes más viejas de Buenos Aires. El Museo de la Ciudad desde el primer día quiso conseguir que se preserve el sector declarándolo casco histórico Acá se mantenían ciertas cosas que permitían una vida barrial, como el mercado que es importantísimo.

Cuando se inauguró la Feria, solamente había frente a la plaza un local llamado Aquelarre, cuya dueña fue una de las primeras 30 que se instalaron. A partir de la feria algunos comenzaron alquilando locales que estaban frente a la plaza y empezaron a armarse casas de ventas de cosas viejas.

¿La Feria de entrada tomó el curso que habían pensado?

Cuando empezamos a organizarla, se me ocurrió que tenga puestos que representaran a las provincias, para vender los buenos ponchos y todo lo mejor... Mandamos cartas a las casas provinciales pero solo respondió la casa de Córdoba, que no se pudo comprometer porque no podía coordinar qué poner en los puestos con los proveedores.

¿Hacían otras actividades en la plaza Dorrego?

Nosotros empezamos haciendo exposiciones. Una de azulejos, otra de piezas del siglo XVIII...
La Feria fue y es una gran familia. Todavía no puedo creer lo que hicieron los feriantes a raíz de que este año me pidieron la jubilación. Lo cuento porque no estaba porque tuve un infarto. Desde las tres hasta las cinco de la tarde estuvieron pidiendo que no me jubilen. Se disfrazaron, sacaron pancartas, cantaron jingles. Una persona lo filmó y me lo llevó, no lo podía creer.

¿Sigue como Director del Museo de la Ciudad o lo jubilan?

¡No se toca el tema! Aparentemente salió una disposición por la cual los que no presentaron nada y quieren seguir podrán continuar. Por lo que me han comentado, hay una marcha atrás en muchas cosas.

Primero que vean como funciona un museo que hace de seis a ocho exposiciones por año, más la Feria de San Telmo, más las vidrieras, más la Feria de las Artes I, más la feria de las Artes II, más la Feria de Abril, más la Feria de los Libros, más la Feria de los Hierros, más la Feria de la Ropa (Peña comenta con dolor, bronca y sumando indignación a medida que va enumerando las actividades que organiza el Museo) y organiza concursos, bailes y fiestas en la calle, con muy pocos recursos económicos.

¿Cómo ve las transformaciones que se están produciendo en el mercado de San Telmo, que se está convirtiendo en un espacio de anticuarios?

A mi me parece una lástima que cada vez haya menos vendedores de carne, verduras y alimentos. Los dueños según nos dijo el administrador, viven en México. Les planteamos que el mercado es maravilloso, que es de los últimos que queda en Buenos Aires. Lo único que hay que hacer es lavar los vidrios y pintar las columnas, porque todo es tan transparente, que tampoco iba a necesitar tanta pintura.

Ya casi no quedan puestos tradicionales Me molesta bastante. Creo además que las políticas de recuperación del barrio, deberían contemplar en algunos casos, subvencionar en parte a la gente que mantenga. Por ejemplo, en la calle Defensa entre Humberto I y San Juan había una peluquería de los años ‘20 (la de los hermanos Labore), que era maravillosa. Cuando el año pasado murió uno de sus dueños, la vendieron y el local se transformó en un negocio moderno. Si hubiera sido intendente, la compraba y se la daba en concesión para el hombre que quedó, con la condición de que la mantenga intocable. Eso es lo que hacen en el centro viejo de la Habana, gracias a lo cual vive Cuba.

¿A San Telmo cómo lo ve?

Está cambiando mucho. Por suerte sigue sin estar fashion, que fue una de las cosas que cuando conseguimos la Ordenanza de Preservación nos aterraba. No queríamos que pasara lo de Recoleta ni lo de ahora de Palermo Hollywood, que es un invento mediático. En San Telmo la vecina sigue estando, San Telmo tiene un ángel de la guardia aparte.

Esta zona mientras mantenga el carácter que tiene, la superposición de influencias, épocas y estilos en una misma cuadra (hay por ejemplo alrededor de la plaza Dorrego construcciones de 1860, 1910, de la década del ´30) será lo venerable de Buenos Aires. Esa es nuestra auténtica realidad que no tienen otras ciudades y es lo que le llama la atención a los extranjeros.

 

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