EN
EL PARQUE
En San Telmo y sus
alrededores Nº 14
Julio 1998
Pasando
un domingo por el Lezama, uno encuentra distintas opciones y diferentes
personajes. Algunos chicos se entretienen con los juegos y la calesita,
otros en la pista de carting participando en carreras con ingeniosos
autitos. Alrededor de las 15 hs. siempre actúa un payaso. A las 18
hs. a veces se anuncian funciones de títeres. Otra opción, es ir en
bicicleta. Para los que no la llevan y se tientan, existen locales
que las alquilan frente al parque. La pelota es otra de las grandes
aliadas de la diversión de chicos y jóvenes que, además, disfrutan
con los recitales de bandas de rock sin gran difusión. Familias y
parejas descansan tomando sol en el césped. Quienes buscan un mejor
estado físico, aprovechan para trotar, correr y hacer todo tipo de
ejercicios. No faltan tampoco en el parque, los que juegan al ajedrez,
las damas y diversos juegos de cartas. También hay jubilados que se
entretienen en torneos de tejo y bochas.
Es
posible observar también los domingos un grupo que se entretiene haciendo
danzas, expresión corporal y música con redoblantes, bongos, panderentas
y diversos con elementos de viento y percusión. Otras curiosidades
se encuentran cerca del museo: hay cajas con gatitos ¿Qué hacen allí
?. Pero el parque da para todo.
Miguel
Angel es ecuatoriano, prueba, por el momento sin éxito pero con gran
empuje, empezar como payaso. Vino hace 45 días y comenta a un colega:
"me habían dicho que en Argentina era más fácil hacer teatro
callejero". Cuando termina su primera prueba, otro payaso que
observó la función le da sugerencias. "vos tenés vocación, no
podés dejar que el público se enfríe". Es payaso por necesidad
y no por vocación desde hace once años. Estudio hasta tercer año Ciencias
Económicas, luego al tener un bebé y no conseguir un buen empleo,
empezó su nuevo rumbo. Estuvo en distintos lugares de la costa, desde
Santa Teresita, hasta Punta del Este y le fue muy bien. Ahora tiene
tres hijos y está pensando en trabajar en lo suyo en París.
Un
mendigo de Estonia pide lismosna. Es viudo y vino a la Argentina en
el 92. Duerme en el parque, se lamenta porque en su situación
toma bebidas alcohólicas para no pasar frío. Es ingeniero electrónico.
Dice que vino trabajando como marino porque le habían ofrecido trabajo
y que lo estafaron. No quiere volver a su país porque dice que la
situación económica es peor. Le gusta el Lezama porque está muy cerca
de la iglesia Ortodoxa y ofrece arreglar artefactos electrónicos.
El
parque Lezama tiene un aire de misterio que se renueva permanentemente.
Tal vez por eso sea que desde la literatura (por ejemplo en el personaje
principal de "Sobre héroes y tumbas" de Ernesto Sábato),
hasta la televisión y el cine ("Fuga de cerebros" debe ser
el último film que tiene escenas anteriores al enrejamiento), siempre
es tenido en cuenta.
Eduardo
Scirica