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"El
trabajo es la ley porque es necesario adquirir. Sufre mucho
el corazón del que tiene que pedir".
José
Hernández en Martín Fierro.
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Querido
vecino:
Ultimamente
circulan por nuestro barrio, hombres, mujeres, niños y familias
llevando carritos y bolsones. Aproximadamente entre las 20 y 22
horas se dedican a hurgar las bolsas de residuos que se depositan
en las aceras. Cada día son más, y crecerá esta triste realidad
en tanto falte trabajo y aumente la crisis que padecemos.
Estas
personas son "cirujas", una categoría que los pobres asumen antes
que ser "chorros" televisivos arrepentidos, quizás porque ellos
consideran más digno comer basura que ir a robar. Es un acto de
desesperación muy respetable.
Los
que aún comemos y subsistimos medianamente ¿cómo actuaríamos en
igual situación? No debemos olvidar que en grandes accidentes el
ser humano recurrió hasta el canibalismo, y eran de un nivel intelectual
y posición económica bastante aceptable.
¿Sabemos
en qué condiciones y con cuantos elementos peligrosos mezclados
tiramos nuestros desperdicios y de allí ellos a veces se proveen
para su estrecho sustento diario? Teniendo en cuenta los peligros
que esto les pueda ocasionar, sería conveniente hacernos algunas
reflexiones: - separar los desperdicios, por un lado vidrios, nylon,
plásticos etc. cartones, papeles limpios, en fin, todo aquello que
les pueda servir para vender. A la hora de sacar estos elementos
posiblemente lo encontremos, si nos atrevemos a hablarles, podremos
llegar a entregarles en mano alimentos o cosas útiles, si es posible
dentro de nuestro magro presupuesto de subsistencia darles algún
alimento, ejemplo: alguna papa, arroz, fideos, huevo duro fruta
o leche en cartón. Nada nos es fácil, temores lógicos por cosas
que nos suceden por robos y engaños que la crónica periodista diaria
nos informa, nos hace ser muy precavidos. Y esta bien, pero la solidaridad
bien entendida muchas veces está a la puerta de nuestras casas,
y con esta época de mala economía se requiere del ingenio para dominarla.
Vecino
a todos nos alarma, nos espanta y conmueve, esta es una simple idea
ampliada y sintetizada de un escrito que figura en internet de otro
preocupado como nosotros. Nunca ofrezca dinero aunque le rueguen.
Todos sabemos que miseria no es sinónimo de ladrones, puede ser
una causal, a veces, todo depende de la moral de cada persona y
no todo está perdido gracias a la solidaridad y a la unión de gente
con buenos propósitos. Nuestro sentido común nos indicará cuántas
cosas más podemos hacer por ellos, el agradecimiento que recibiremos
seguramente compensará nuestro esfuerzo. A concordia de los que
peticionan justicia en nuestras calles en toda la Argentina lo demuestra.
Si
cree que puede ayudar, saque fotocopias y repártalas donde Ud. lo
considere conveniente. Esto puede servir también para mejorar la
higiene en las calles de la ciudad.
Gracias,
por tratar de cambiar tanta desidia y por luchar contra lo imposible.
Recuerde, la única verdad que existe es que "los imposibles no existen".
Jorge
del Valle, un vecino de San Telmo