En San Telmo y sus
alrededores N° 91
LIMITACIONES
EN LA PRESERVACIÓN
DEL PATRIMONIO
El cierre del Bar Británico marcó nuevamente las limitaciones
a la preservación del patrimonio en la zona del Casco Histórico
de la ciudad de Buenos Aires. El tradicional bar de San Telmo fue
atendido por tres socios gallegos, las 24 horas del día durante
todo el año, durante más de 45 años en la esquina
de Defensa y Brasil. En el bar varios parroquianos jugaban partidas
de ajedrez y un mismo espacio compartían el mismo ámbito
toda clase de personajes, desde artistas, bohemios y diversos vecinos,
hasta turistas. Sus mesas inspiraron libros como "Sobre héroes
y tumbas", películas, poesías, canciones y múltiples
historias. Parecía un lugar en parte congelado en el tiempo,
que cumplió en cierta medida la función de un club,
ya que para muchos vecinos fue un espacio social de encuentro, en
el cual se quedaban incontadas horas aún sin consumir, sin
que nadie los apure. El Bar Británico fue declarado de interés
por la Comisión de Cafés, Bares, Billares y Confiterías
Notables, figura en las guías de turismo y la Legislatura lo
declaró de interés cultural.
Cuando los vecinos se enteraron del conflicto entre los mozos inquilinos
-a quienes no le quisieron renovar el contrato-, y el dueño
de la propiedad, comenzaron una movida en defensa de "un bar
que no cierra", que incluyó juntar más de 20 mil
firmas, realizar eventos artísticos, exposiciones plásticas
sobre el Bar Británico y cafeteadas en la vía pública,
entre otras movidas que llamaron la atención de la prensa.
La Defensoría del Pueblo emitió un dictamen recomendando
su preservación y se acercaron algunos legisladores, como Teresa
de Anchorena, a manifestar su apoyo al bar. Sin embargo, toda la movida
en defensa del Bar Británico no fue suficiente. San Telmo perdió
parte de su identidad arquitectónica, urbanística, cultural
y social, al cerrar el tradicional café de la esquina de Defensa
y Brasil.
Las transformaciones urbanísticas están cambiando aceleradamente
la fisonomía del barrio. Por una parte crecen hostales, anticuarios,
algunos locales de diseño y múltiples negocios gastronómicos.
Por otro lado, el cierre de bares tradicionales, la mutación
del mercado de Defensa y Carlos Calvo (que se transformó prácticamente
en un espacio de venta de antigüedades), el cierre de lugares
bohemios, la destrucción de casas históricas y la falta
de compromiso con la preservación de la zona, sumado al incremento
acelerado del valor de la propiedad, están haciendo que aceleradamente
San Telmo se esté convirtiendo en un lugar cada vez menos histórico.
Paradójicamente, entre otros aspectos que permitieron el acercamiento
de turistas, toda clase de visitantes y su identidad particular, está
la preservación de un barrio dentro de la zona histórica.
Que concluyan muchos de los lugares y espacios que hicieron a la identidad
barrial, no hace más que poner a mediano plazo en riesgo la
proyección del Casco Histórico.