En San Telmo y sus alrededores N° 101


LAS TIZAS NO SE MANCHAN CON SANGRE

Después de años en los cuales el discurso preponderante en los medios masivos de comunicación y en los partidos mayoritarios opositores, fue cuestionarle al gobierno nacional que no garantice el derecho de transitar en las rutas y criticar la falta de acción ante los continuos piquetes, en la provincia de Neuquén, -con un gobierno provincial opositor al gobierno- la represión policial para despejar las rutas de manifestantes garantizando el libre tránsito, provocó la muerte del maestro neuquino Carlos Fuentealba.

En Neuquén el gobernador y ex candidato presidencial Jorge Sobisch, ordenó despejar la ruta de manifestantes con represión. Las represión policial terminó con la vida del docente Carlos Fuentealba, luego de que la policía, le disparó en la nuca un proyectil de gas lacrimógeno . Como marca de la política de mano dura, cabe acotar que en Neuquén se estaban por cumplir 10 años del asesinato de María Teresa Rodríguez, una amas de casa que fue asesinada por las balas policiales en un corte de ruta.

Carlos Fuentealba, maestro de 42 años, fue un ejemplo de dignidad para todo el pueblo argentino. Fue profesor de química, comenzó después de tener 30 años sus estudios como docente, siendo antes un trabajador de la construcción. De acuerdo a lo que señalan todas las crónicas, fue muy querido por los alumnos, por sus colegas y por toda la comunidad educativa en general. Luchó por mejorar la calidad de la enseñanza, por la dignidad de todos los docentes y de todos los trabajadores del país. Se movilizó por un sueldo acorde a la canasta familiar, contra el trabajo en negro y por el futuro de Argentina.

En Neuquén y en otras provincias del sur argentino, cuyo ingreso principal son las regalías de petróleo, la falta de diálogo de los gobiernos provinciales con los docentes y con los empleados del Estado es una constante.

Por una ley de "emergencia económica", desde 1991 en adelante no hay paritarias en Santa Cruz. Pese a que a fin de mes la mayoría de los docentes cobran una cifra muy superior a los 1040 pesos básicos que reciben a nivel nacional (aproximadamente 2 mil pesos), el salario básico de los docentes es de $161 pesos (menos de la quinta parte del salario mínimo a nivel nacional) y el resto se cobra por distintos plus. De esta manera, el Estado nacional y provincial son responsables de evadir impuestos y perjudicar futuras jubilaciones mediante el trabajo en negro. En la provincia donde fue gobernador el presidente Kirchner, la respuesta a los reclamos de los manifestantes fueron constantes aprietes, censuras a radios que transmitieron en forma crítica para el gobierno el conflicto y el envío de la gendarmería a las escuelas. El pedido de incremento del salario básico de los trabajadores del Estado no fue respondido, generando un conflicto social con varios miles de manifestantes en las calles y la pérdida de más de un mes de clases por paro, ante la intransigencia del gobierno a aceptar los reclamos y buscar soluciones.

A nivel nacional no se puede desconocer que desde que asumió Kirchner, el piso salarial de los docentes subió de un básico que oscilaba los 300 pesos en la mayoría de las provincias del norte argentino a 1040 pesos. Pero nada justifica que el Estado siga pagando la mayoría de los montos en negro, ataque a los docentes y cierre las puertas al diálogo.

Es repudiable cualquier intento de represión que ponga en peligro la vida. La democracia no se puede circunscribir únicamente a la participación mediante el voto cada dos años. Muchas veces los conflictos sociales se manifiestan en las calles, con intereses legítimos de distintos sectores que a veces resultan antagónicos. Es legítimo y válido el derecho a no sufrir retrasos por movilizaciones. Pero también es legítimo el derecho de los desocupados a manifestarse reclamando por la falta de empleo, así como el de los docentes a movilizarse en el espacio público exigiendo un salario digno.

En los últimos años la represión policial ordenada por el poder político nacional o provincial, terminó con la vida de varios manifestantes. Teresa Rodríguez, Aníbal Verón, Darío Santíllán, Maximiliano Kosteki y Carlos Fuentealba, lucharon por trabajo, dignidad y un cambio social que permita mejores condiciones de vida. La represión ilegítima, ilegal e inmoral sobre quienes se movilizan en forma pacífica, busca perpetuar un orden injusto y provocar miedo en la población para evitar reclamos que apunten a la distribución de la riqueza. La masiva reacción y repudio al brutal asesinato de Carlos Fuentealba a nivel nacional de la gran mayoría de los docentes y los trabajadores, demostró la capacidad de reacción del pueblo argentino ante los atropellos del poder.

Mientras las reservas del Banco Central se aproximan a los 40 mil millones de dólares, mientras continúa sin pausa el crecimiento económico y el superávit fiscal, no hay respuestas acordes al crecimiento del país a los reclamos salariales.

 

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