En San Telmo y sus alrededores N° 109


MAS DE 2300 PERSONAS PERDIERON SU EMPLEO EN LA CIUDAD

No fue una broma de mal gusto el anuncio del 28 de diciembre de la gestión PRO de que más de 2.300 contratos no se iban a renovar.
Primero argumentaron de que eran “ñoquis” contratados el último año, supuestamente la mayoría luego de las últimas elecciones a Jefe de Gobierno. Después, ante la evidencia de que en muchos casos eran trabajadores que cumplían tareas como cualquier empleado, explicaron que eran prescindibles porque trabajaban en áreas innecesarias o en lugares en los cuales sobra personal.
El Gobierno de la Ciudad, prometió además revisar los casos de otros 20 mil contratados. Luego de un fallo desfavorable con la medida de la Justicia, -que consideró como despidos la no renovación de los contratos y obligó al gobierno porteño a aceptar en las oficinas a los trabajadores cesanteados-, los funcionarios macristas dijeron que no tenían el listado de las más de 2300 personas a las cuales no le renovaron el empleo. Si los despidos de trabajadores siempre son cuestionables, el procedimiento utilizado es directamente injustificable. En vez de hacer un censo y establecer caso por caso la situación de cada uno de los contratados, para ver si son ñoquis o si trabajan y en qué funciones se desempeñan, directamente se optó por despedirlos.
Si algunos programas de la Ciudad van a dejar de funcionar o van a tener cambios importantes en su funcionamiento que implican la utilización de menos personal, lo que se hubiese esperado de cualquier gobierno contrario a la expulsión y exclusión de trabajadores, es que capacite al personal que considera que en el presente no es lo suficientemente idóneo, con la finalidad de que se pueda desempeñar en distintas tareas vinculadas a programas y políticas públicas cumpliendo una función útil.
Respecto a la idea muy difundida de que en la Ciudad sobra personal, basta con ver la cantidad de proyectos que se atrasan o no se llevan adelante por la falta de recursos. Falta personal en los centros de salud, en los hospitales, en las escuelas, entre tantos otros lugares.
Uno de los temas pendientes que tienen las distintas gestiones que gobernaron desde la vuelta de la democracia, es el empleo en negro en la propia Ciudad. La paradoja es que mientras se afirma constantemente que se están realizando acciones para combatir el trabajo en negro, son los propios gobiernos los que contratan a los empleados bajo esta modalidad. En la ciudad de Buenos Aires, muchos trabajadores con varios años de antigüedad, en vez de estar en blanco tienen “contratos de locación de servicios”. Otra particularidad que se utilizó es obligar a los empleados a que facturen como si serían monotributistas, cuando en realidad están en relación de dependencia. La ciudad de Buenos Aires no fue ajena a la precarización del empleo y muchos de sus empleados, al estar en negro, les renuevan anualmente el contrato. Un ejemplo es el Programa Cultural en Barrios, que ofrece cursos y talleres gratuitos a los vecinos. Sus profesores y directores, varios de los cuales están desde el inicio del programa, que comenzó hace 24 años, tienen que facturar como si no serían empleados y tendrían un contrato ocasional.
Centenares de los contratados en distintas áreas de la Ciudad perdieron el empleo con la nueva gestión. Muchas áreas y programas sociales corren el riesgo de quedar desarticulados por falta de atención, como el centro de atención a las víctimas del paco que se inauguró el año pasado en Flores. Por la falta de renovación de contratos, no se sabe bien cual va a ser el futuro de distintos programas de desarrollo social. Buena parte de los que se quedaron sin empleo son trabajadores del escalón más bajo de la cadena, con sueldos de alrededor de mil pesos mensuales.
La justificación del gobierno porteño es la necesidad de emplear mejor los recursos para poder invertir más en obras públicas. En los últimos cinco años, la recaudación de la ciudad de Buenos Aires creció a más del triple, pasando de un poco más de 3 mil millones de pesos anuales en 2002 a más de 10 mil millones de pesos el año pasado. Los salarios de muchos de sus empleados apenas subieron en 2007 y se renuevan año tras año, con modalidades que esconden contratos en negros.
En el presupuesto 2008, está previsto que este año el estado porteño se endeude en más de 1.600 millones de pesos. Mientras crece la recaudación porteña, el Gobierno de la Ciudad no renueva los contratos del personal con menores ingresos y prevé un sustancial incremento de sus deudas. Los grandes contratistas están expectantes por ganar las licitaciones de las obras públicas.



 

Copyright © 2003