En San Telmo y sus alrededores N° 114


CONSENSUAR CON LOS VECINOS

Las iniciativas para modificar la calle Defensa y otras cuadras de la zona incluidas dentro del Proyecto Prioridad Peatón, los problemas por los que está atravesando la Escuela Taller del Casco Histórico, la situación de emergencia de los centros culturales barriales y las gravísimas dificultades que se manifiestan en las escuelas porteñas, son parte de una lógica tecnócrata en la cual funcionarios de distintas áreas se olvidan de la gente y deciden aplicar políticas públicas impopulares.
Por el recorte en las becas de los estudiantes con dificultades económicas, las deplorables condiciones edilicias, los salarios docentes y el ahogamiento de cooperadoras escolares, en múltiples escuelas porteñas hay un estado de asambleas permanentes de estudiantes y paros docentes.
En los centros culturales barriales del Programa Cultural en Barrios, cuyos cursos y talleres son gratuitos y asisten a ellos miles de vecinos, este año se perdieron muchísimas clases debido a un plan de ajuste y recorte presupuestario.
En San Telmo se armó una notable movida vecinal en oposición a los cambios anunciados en el Casco Histórico. De ejecutarse las obras públicas anunciadas, el barrio tomará una estética distinta, cambiando su fisonomía sin consultar a los que viven y aman la zona.
El año pasado la Legislatura porteña aprobó la realización de elecciones comunales para el 9 de agosto del presente año. El Gobierno de la Ciudad decidió por su cuenta suspender el acto electoral sin anunciar cuando se realizarán las elecciones a representantes vecinales, con la cual se violó una vez más la Constitución porteña. La Carta Magna de la Ciudad dio en 1996 cinco años como plazo máximo para que se avance en el proceso de descentralización y los vecinos empiecen a elegir a sus propios representantes vecinales con el surgimiento de las comunas.
Otras experiencias que involucran la participación vecinal, como el Presupuesto Participativo, no tienen suficiente difusión. Las propuestas que son aprobadas por los escasos vecinos que participan, no son obligatorias de realización por parte del Estado de la Ciudad.
El Proyecto Prioridad Peatón fue una muestra más de la falta de interés de las autoridades porteñas de saber qué piensan los vecinos sobre obras que se van a realizar en su zona. ¿Es la prioridad en San Telmo cambiar otra vez toda la calle Defensa? ¿En la agenda de quien están los cambios anunciados vinculados a la modificación de las veredas, los adoquines y los faroles de la calle más representativa de la zona? La necesidad de obra pública a como dé lugar, sin fijarse en aspectos vinculados a la preservación, la identidad, la historia y la arquitectura de los barrios, no parece ser la mejor respuesta a las enormes demandas que tiene la Ciudad.
Las excusas utilizadas por el Ministerio de Obras Públicas del Gobierno de la Ciudad para buscar desplazar a la Escuela Taller del Casco Histórico (ubicada en Brasil 200), que prepara todos los años a centenares de artesanos restauradores provenientes de familias humildes, son absurdas. La argumentación oficial es ensanchar Paseo Colón, pero para hacerlo habría que voltear múltiples edificios.
El ninguneo a maestros y estudiantes que apoyan a la educación pública y reclaman porque pasan los años y continúa el deplorable estado de infraestructura, tampoco es un signo alentador.
Con mesas y espacios amplios de consenso, participación, diálogo e intercambio de propuestas, se puede soñar una Ciudad mejor. Para una mejor calidad en las instituciones democráticas, es esperable que alguna vez se renuncie a la idea de hacer ajustes a los sectores populares, que se dejen de imponer los lobbies de las empresas contratistas y se estimulen los mecanismos de participación colectiva.

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