LA
DICTADURA DE LOS MERCADOS
En
San Telmo y sus alrededores Nº 33
Noviembre
2000
En
los últimos años, cada vez con mayor frecuencia, la clase política en
el poder está más pendiente de la "sensibilidad" de los mercados
que de brindar respuestas al conjunto de la población.
Muchos
dirigentes se quejan del grado de apatía, escepticismo e indiferencia
de la ciudadanía respecto a los temas de interés público. Pero con sus
decisiones políticas no hacen más que avalar el estado de cosas vigente
y facilitar la concentración de la economía del país.
Con
la idea de lograr el ingreso de inversiones, los funcionarios aplican
todas las medidas que consideran que posibilitarán atraer a los capitales
extranjeros. Para que baje el llamado "riesgo país", el gobierno
bajó los salarios de los empleados estatales, eliminó planes Trabajar
de 200 pesos para familias desocupadas, otros los disminuyó a 120 pesos,
aplicó recortes en todas las áreas del Estado y achicó el gasto público.
El presupuesto de 2001 presentado por José Luis Machinea, presenta un
incremento de más de 1500 millones de dólares en intereses de pagos
de la deuda externa, por lo que en 2001 está contemplado que Argentina
pague más de 11.000 millones de dólares a los acreedores. Pero cuando
termine el año deberá más dinero porque pese a semejante erogación no
cubrirá todos los intereses.
En
diez años la deuda se incrementó de 60.000 a 150.000 millones de dólares,
pese a seguir la mayoría de las recomendaciones del Fondo Monetario
Internacional. No alcanzó con las privatizaciones, el cambio en el sistema
de jubilación con la entrada de las AFJP, las sucesivas leyes que profundizaron
la flexibilización laboral y bajaron los costos laborales, la transferencia
a las provincias de los gastos de salud y educación, ni con los sucesivos
ajustes. Con la modernización de los 90, casi se triplicó el desempleo
y el subempleo.
Las
teorías de los gurúes neoliberales fracasaron al explicar que bajando
los costos laborales a las empresas iba a disminuir la evasión y el
trabajo en negro. Pese a la rebaja en los aportes patronales a la jubilación
y la disminución de las indemnizaciones por despido, según estadísticas
oficiales más del 40 % de la población no trabaja en blanco. Uno de
los resultados fue un aumento enorme del agujero previsional.
Siguiendo
las recetas económicas que tantos han sido alabadas por el FMI y el
Banco Mundial en la última década, el presupuesto presentado para el
año próximo registra menos partidas económicas para las provincias,
un ajuste en áreas del PAMI que actualmente se utilizan para los ancianos
más pobres y recortes en las universidades públicas. Pero para "no
afectar la gobernabilidad y cumplir la Ley de responsabilidad fiscal",
que establece la supresión del déficit en los próximos años, es muy
probable que este presupuesto sea votado en el parlamento por amplia
mayoría. El gobierno también espera que el Congreso congele por cinco
años el gasto público en todas las áreas, con excepción de los intereses
de la deuda externa.
Medidas
económicas como la eliminación futura de la jubilación estatal, el aumento
a 65 años en la edad de retiro de las mujeres y la eliminación de la
Prestación Básica Universal de los futuros jubilados, es decir una disminución
de 200 pesos para los futuros pasivos, son interpretadas por los mercados
como una "buena señal" con la cual el país podrá retomar las
sendas del crecimiento. De aprobarse éstas modificaciones desaparecerá
la jubilación de los que pagan el monotributo, ya que está basada totalmente
en la P.B.U. Con la aprobación de el Presupuesto presentado y la reforma
previsional, Argentina conseguirá un "salvataje financiero"
de los mayores acreedores, pero no podrá disponer de los préstamos para
realizar ningún proyecto de inversión pública por los compromisos contraidos.
En
un programa de televisión Raúl Alfonsín manifestó, como una expresión
de deseos, que sería bueno poder dejar de pagar los intereses de la
deuda durante dos años. Es tan grande la cobardía de los dirigentes
políticos cercanos al poder, que pretendieron hacer callar su opinión
por ser supuestamente irresponsable cualquier reflexión que contribuya
a debatir sobre la deuda externa.
La
dictadura de los grandes mercados es cada vez más manifiesta. Consideran
que las medidas de ajuste son siempre insuficientes y por otra parte
pretenden terminar con cualquier cuestionamiento interno para no "sensibilizar
a los mercados".
A
tan solo un año de las elecciones nacionales, la Alianza ha terminado
con las esperanzas de muchos de sus votantes. Según una encuesta de
la consultora del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, realizada
a fines de octubre, tan solo un 11% de la población avala la gestión
actual.
Mientras
el gobierno se preocupa por satisfacer todas las demandas planteadas
por los mercados, otro riesgo país crece aceleradamente. Los cortes
de ruta son una manifestación de los millones de argentinos que han
sido expulsados del sistema y no tienen trabajo ni futuro. Una triste
realidad sobre la que no se actúa con el énfasis puesto para calmar
a las opiniones cada vez más influyentes.