SEMANA
DE LA SOLIDARIDAD
En
San Telmo y sus alrededores Nº 40
Agosto
2001
Por
iniciativa del Foro del Sector Social, en conmemoración al nacimiento
de la Madre Teresa de Calcuta, el 26 de agosto ha sido declarado el
día de la Solidaridad. Desde 1998 esta fecha ha sido instituida por
la Presidencia de la Nación y ha sido declarada de interés cultural
por la Secretaría de Cultura de la Nación, figurando en el calendario
escolar.
La
Ciudad de Buenos Aires decidió declarar entre el 26 de agosto y el 2
de septiembre la Semana Solidaria y anunció varias actividades para
celebrar la fecha. Realización de murales con motivos solidarios; campañas
de prevención en todos los Centros de Salud; donación de juguetes al
Hospital de Niños y a jardines maternales; entradas a calesitas, teatros
y cines por canje de alimentos no perecederos y/o paquete de pañales,
para que instituciones como Cáritas, la Asociación Cristiana de Jóvenes,
Cruz Roja, Scouts de Argentina o los Bomberos Voluntarios entreguen
a comedores comunitarios, hogares de ancianos, jardines maternales,
Sin Techo, hospitales públicos etc.
Actividades
como obras públicas a pulmón realizadas por sociedades de fomento, cuidado
del medio ambiente, donaciones para juntar fondos para operaciones costosas
o donaciones para hacer frente a inundaciones, son algunas de las tantas
a las que buena parte de la población dedica tiempo y trabajo social
gratuito en ayuda del prójimo. Constituyen a diario una enorme ayuda
que se contrapone a los recortes y ajustes permanentes que conducen
a la ausencia del Estado en su responsabilidad indeleble de atención
a la población. Cada vez más recae más sobre el voluntariado la necesidad
de conseguir recursos para lograr una mejor atención en salud, educación,
obras públicas etc.
En
reiteradas ocasiones se dan simultáneamente dos situaciones: El Estado
abandona o posterga distintos programas en varias áreas. Ante la ausencia
de políticas de planificación públicas en diferentes áreas del Estado
por problemas presupuestarios, el neoliberalismo pretende que se sustituya
este abandono con aportes de recursos humanos y capital propio, de Organizaciones
No Gubernamentales u otras asociaciones intermedias. Pero por otra parte,
el aumento de personas que realizan tareas solidarias en el país, demuestra
que pese al descreimiento, el malestar y la desconfianza frente a la
política y a las cuestiones de interés público, no reina solamente el
individualismo. Se estima que cerca de 4 millones de personas realizan
en el país tareas solidarias.
Es
un punto de partida. Con la participación en contacto directo para tratar
de ayudar a los otros, el compromiso colectivo y el protagonismo para
transformar la realidad cotidiana, la cantidad de gente que realiza
tareas solidarias multiplica esperanzas acerca de mejorar el futuro.
La solidaridad institucionalizada desde una transformación del Estado
debería ser un punto de llegada posible.