CONTRA
LA GUERRA
En
San Telmo y sus alrededores Nº 53
Febrero
2003
El
15 de febrero en más de 600 ciudades del mundo, millones de
personas se movilizaron a favor de la paz en contra de la invasión
de Estados Unidos y sus socios incondicionales a Irak. En muchas ciudades
las movilizaciones fueron las más importantes desde el fin
de la segunda guerra mundial.
De acuerdo a estimaciones de la prensa en Berlín se movilizaron
más de medio millón de personas; en Madrid y Barcelona
más de un millón; en Londres y en Roma más de
dos millones de habitantes; en París más de doscientos
mil y en Nueva York más de cien mil, siendo los lugares con
mayor cantidad de manifestantes.
Con el repudio en las calles al accionar belicista, los pueblos rechazaron
el accionar arrogante del gobierno norteamericano. Sin conseguir pruebas
sobre las supuestas armas de destrucción masiva de lrak no
hay motivos para poder creer en que Sadam Hussein es un peligro mundial.
De acuerdo a distintas estimaciones, los bombardeos norteamericanos
de 1990 sobre Irak, causaron más de doscientos mil muertos
y si se suman el posterior embargo y las enfermedades producidas por
la guerra, los muertos en Irak suman más de medio millón,
siendo la mayoría de ellos civiles.
Estados Unidos es el primer productor mundial de armas químicas,
bactereológicas y nucleares. En los años ´80 equipó
a Irak con armas químicas para que enfrente a Irán en
una guerra que duró más de una década y también
equipó a los fundamentalistas talibanes para que combatan al
régimen soviético. Los antiguos aliados de EE.UU, ahora
son considerados por la administración de Bush como "el
eje del mal".
Irak es el segundo productor mundial de petróleo y la invasión
en Medio Oriente tiene como uno de sus objetivos centrales bajar el
precio mundial del combustible, imponiendo un gobierno obediente a
los intereses de las empresas norteamericanas.
Mientras se acusa de terrorismo a Sadam Hussein los invasores desplegaron
una fuerza de más de cien mil personas en Irak y los estrategas
militares anuncian que, en caso de comenzar la guerra, en las primeras
48 horas arrojarán una cantidad de bombas en Irak que supera
en diez veces la cantidad utilizada en toda la guerra del golfo en
1990. Si se concretan las amenazas de Bush, EE.UU. aplicará
terrorismo para combatir a potenciales terroristas y también
destruirá a la población civil. Más de 30 millones
de iraquíes sufrirán catastróficas consecuencias.
Además de la destrucción directa y las muertes, el uranio
desprendido de las bombas contaminará a la región, incrementando
enfermedades como el cáncer y produciendo deformaciones genéticas.
Es posible que en el mundo se incrementen los atentados terroristas
como una forma de reacción suicida y desesperada. El fundamentalismo
de Bush en alianza con la corporación militar aumenta el riesgo
de incremento de la violencia en el planeta.
¿Podrá la presión de millones de ciudadanos lograr
detener la arrogancia del gobierno norteamericano y sus ansias de
invasión? Estados Unidos desde que asumió George Bush,
año tras año ha incrementado su presupuesto militar
(el de 2003 es cercano a los 400 mil millones de dólares),
gastando tanto dinero en armamentos que casi supera la totalidad de
lo que gastan el resto de los países del mundo. Su prioridad
es "la guerra contra el terrorismo", y para ello no duda
en buscar la imposición del uso de la fuerza, su indiscutible
superioridad tecnológica militar y el control de los principales
medios de comunicación norteamericanos.
En la guerra contra Irak en 1990, para conseguir apoyo de la opinión
pública, la CNN no dudó en manipular la información
presentando testimonios falsos. En un caso luego conocido como "La
historia de las incubadoras", apareció una joven de 15
años llorando -presentándose como madre víctima
de la dictadura de Sadam Hussein-, denunciando que el dictador iraquí
había sacado a 312 niños de la incubadora de un hospital
dejándolos morir de frío. El testimonio era falso y
la joven en realidad era la hija del embajador kuwaití en Washington.
El grupo "Ciudadanos para un Kuwait libre" lo utilizó
para inventar un caso conmovedor en la opinión pública
que contribuya al apoyo a la invasión y pagó 11,5 millones
de dólares a la empresa de agencias de relaciones públicas
Hill & Knowlton para realizar el trabajo...
Mentiras, manipulaciones y golpes bajos para conseguir mejor precio
de petróleo. ¿Podrán la presión de la
población civil torcer el rumbo de una invasión que
parece inminente?