EL FIN DE LAS LEYES DE IMPUNIDAD

En San Telmo y sus alrededores Nº 58

Julio 2003

Un paso enorme dio el Congreso para enfrentar la impunidad: La nulidad de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida y la firma del tratado internacional por el cual Argentina adhiere a la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad.

El Punto Final y la Obediencia Debida permitieron que quedaran libres quienes robaron, secuestraron, violaron, torturaron y asesinaron, amparados por el poder de la dictadura militar entre 1976 y 1983.

A veinte años del fin del "proceso", la democracia dio su paso más importante en derechos humanos. Los diputados y senadores dispusieron que las leyes de la vergüenza, impuestas bajo amenaza de golpe de Estado por la sublevación militar carapintada de Semana Santa en 1987 (que el establishment bautizó recientemente como "leyes del perdón"), eran "insanablemente nulas".

Si los espantosos y aberrantes crímenes perpetrados por el Terrorismo de Estado entre 1976 y 1983 no son condenados por la Justicia, no se puede mencionar siquiera la posibilidad de pensar en "igualdad ante la ley".

Muchos medios de comunicación lanzaron la consigna "ni impunidad ni venganza", para pedir moderación a la iniciativa tendiente a abrir causas judiciales que juzguen a los militares genocidas. También consideraron inconveniente que el Congreso se pronunciara por la nulidad de leyes que votó hace 16 años, pretendiendo explicar que de hacerlo, aprobarían una resolución sin sustento legal, debido a que el poder legislativo, al pronunciarse sobre la validez de las leyes estaría usurpando atribuciones propias de la Justicia.

Pedir Justicia no es pedir venganza y no hay casos de víctimas de la dictadura que hayan hecho "justicia por manos propias". Resulta absurdo pretender que sea "antijurídico" que quienes construyeron más de trescientos campos de concentración para torturar, violar, asesinar, secuestrar bebés, tirar seres humanos al Río de la Plata, robar bienes de secuestrados y desaparecer a 30 mil personas, tengan que rendir cuentas ante los tribunales.
La firma del tratado internacional, que impide la prescripción de crímenes de lesa humanidad, y su incorporación a la legislación argentina, permitirá que se pueda juzgar a los responsables de ejecutar un plan de exterminio contra opositores al régimen militar.

Para imponer un modelo económico de concentración de la riqueza, destrucción de la industria nacional, endeudamiento externo, fuga de capitales y avasallamiento de los derechos laborales, el poder económico no dudó en aplicar una brutal represión. Luego de sofocar la resistencia de los opositores al régimen, se pudo imponer el modelo neoliberal. Los resultados están a la vista: después de 27 años, los pobres de la Argentina pasaron de dos a veinte millones; la desocupación alcanzó su mayor porcentaje histórico, al igual que la deuda externa, y se alcanzó la mayor desigualdad de la historia en la distribución de los ingresos. En la actualidad siete de cada diez chicos viven en la pobreza. El Terrorismo de Estado creó los gérmenes del genocidio económico, por planificación de la desigualdad.

El periodista Rodolfo Walsh, el 24 de marzo de 1977, al cumplirse un año del golpe de Estado, escribió una Carta Abierta a la Junta Militar en la que prevenía hacia donde conducía el régimen. En ella denunció la existencia de censura, persecuciones, allanamientos, torturas, desapariciones, prisioneros clandestinos, fusilamientos y la planificación y ejecución del exterminio de opositores. Haciendo un agudo análisis subrayó: "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimiento han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada". Walsh relacionó en la carta clandestina los crímenes con el modelo económico: "Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o a Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y a un grupo selecto de monopolios internacionales".

También predijo con acierto lo que sucedería años después. En uno de los párrafos de la Carta señaló: "Aún cabría pedir a los señores Comandantes en jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas". Un día después de escribirla, Rodolfo Walsh fue asesinado por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.

La incansable lucha de los organismos de derechos humanos y de buena parte de la sociedad para que el país no pierda la memoria, aún cuando desde distintos sectores del poder se quiso imponer el olvido, el perdón y la reconciliación con el proceso genocida, contribuyeron de manera notable a que avancen los juicios contra los crímenes de lesa humanidad. Cambiar el proceso económico neoliberal que comenzó en 1976 y se profundizó aún bajo gobiernos democráticos, será concluir con un proceso nefasto que quebró al país.

 

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