INCONVENIENTES DEL ALCA

En San Telmo y sus alrededores Nº 62

Noviembre 2003

El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), es un proyecto impulsado por Estados Unidos que se presenta como de integración regional. Con el objetivo de liberar el flujo de mercancías, plantea eliminar gradualmente los obstáculos al "libre" comercio como las barreras arancelarias o las políticas proteccionistas que aplican los estados nacionales para defender su producción.

Se buscará que circule libremente el comercio pero no así las personas. En Estados Unidos cada vez hay más restricciones para que la gran mayoría de los inmigrantes puedan estar en forma legal.

El ALCA impulsará la destrucción de las economías regionales que no tienen gran competitividad. Al poner obstáculos en las políticas activas del Estado en la defensa de los pequeños productores, se impondrá nuevamente la ley del más fuerte. Quienes no cuenten con una fuerte infraestructura, tendrán aún más dificultades para insertarse en el mercado mundial si no cuentan con el respaldo de recursos técnicos y apoyo de los municipios y estados locales. En tanto las grandes empresas trasnacionales, con mayor capacidad de lobbie, comercialización y amortiguación de los costos, tendrán aún más ventajas para imponerse si no hay regulación estatal.

De acuerdo a distintas estimaciones las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) generan el 75 por ciento de los empleos privados. Durante la década pasada, tras la adhesión del país a "el consenso de Washington", las políticas de libre mercado que se instalaron en el país provocaron el incremento descomunal del desempleo y el subempleo, la concentración de los ingresos, el aumento de la pobreza y la destrucción del pequeño y mediano comercio.
El ALCA es un paso en la misma tendencia. Se propone en nombre del libre mercado, imponer a escala mundial los intereses de las multinacionales. Estados Unidos pretende sanciones a quienes no le paguen por utilizar productos y servicios que ellos patentaron. Así será posible, por ejemplo, que si Argentina quiere seguir utilizando medicamentos genéricos (este año el país ahorró 600 millones de pesos por su utilización), los laboratorios norteamericanos podrán demandarlo en tribunales internacionales. La salud seguirá la misma lógica comercial que el resto de las empresas. Una industria farmacéutica que patenta una medicina, podrá imponer el precio comercial sin que los países puedan utilizar metodologías alternativas. Con la salud de la gente como variable de rentabilidad, el tratamiento contra el SIDA cuesta en Estados Unidos cien veces más que en Sudáfrica.

El país perderá autonomía también en educación ya que el ALCA la considera un servicio rentable. Con esta conceptualización es posible que la educación superior gratuita sea considerada "competencia desleal subsidiada" y universidades y empresas productoras de los servicios y conocimientos que se pueden enseñar en los establecimientos públicos, demanden al Estado en tribunales internacionales.

El libre comercio que Estados Unidos pregona para el resto de América no es el que aplica adentro de sus fronteras. Subsidia a sus productores imponiendo barreras arancelarias del 35 por ciento a quienes quieren exportarle producción agrícola, como los productores argentinos. También aplica altos aranceles para evitar que le exporten acero, defendiendo a su industria siderúrgica y evitando en este rubro competir con Brasil. Estos son solo algunos ejemplos que debieran tenerse en cuenta para no caer en la ilusión de que el ALCA significará una apertura irrestricta hacia nuevos mercados. EE.UU. se niega a la apertura cuando no le conviene. Cuando su producción está mejor posicionada que la competencia, como históricamente sucedió con todas las potencias mundiales, defiende el libre mercado.

El ingreso del país al ALCA avanza con ausencia de debate. Si bien en sus primeros pasos Estados Unidos no pudo imponer todos los temas de su agenda que pretende que apruebe el ALCA, una vez que los 34 países americanos acepten ingresar al Area de Libre Comercio de las Américas, el eje de discusión dejará de ser sobre si se ingresa o no.

Su aprobación será un paso que contribuirá a la pérdida de autonomía de los estados nacionales. El tratado estará por encima de las legislaciones nacionales, siendo un paso atrás en la soberanía que limitará los derechos democráticos de la sociedad.

 

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