COIMAS EN EL SENADO

En San Telmo y sus alrededores Nº 63

Diciembre  2003

Al cierre de esta edición el ex asesor parlamentario del senado Mario Pontaquarto, denunció con detalles cómo la Secretaría de Inteligencia del Estado durante la presidencia de Fernando de la Rúa, utilizó más de 5 millones de pesos para conseguir con sobornos que se apruebe la ley de flexibilización laboral que exigió el Fondo Monetario Internacional.

La denuncia indica que Fernando de Santibáñez, -titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado en el año 2000, próspero banquero y hombre de confianza de De la Rúa-, utilizó fondos reservados de la SIDE para convencer a varios senadores justicialistas de que aprueben la polémica ley.

La ratificación en su cargo por el Ejecutivo, provocó la crisis de la Alianza por la renuncia del entonces vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez, quien apoyó la ley pero no la metodología utilizada para su aprobación.

La corrupción es funcional al modelo económico globalizador neoliberal. No sólo la corrupción económica, sino también la falta de convicciones por la cual los partidos y la mayoría de los gobernantes que llegaron al gobierno, cambiaron repentinamente sus discursos adoptándolos a las ideas y presupuestos del poder financiero.

En los últimos años se produjeron repentinas y asombrosas transformaciones que generan dudas sobre su transparencia.

Sin corrupción ¿Podrían la mayoría de los sindicalistas haber cambiado sus ideales, abrazando leyes que precarizaron el empleo? ¿podrían los estatistas de un día para otro volverse fervientes defensores de las privatizaciones? ¿podría haber tantos legisladores que traicionen con sus votaciones sus programas y discursos opositores previos? ¿podrían los jueces dejarse influir por llamados de funcionarios que los referenciaron en servilletas? ¿podrían las empresas y los bancos verse favorecidos por fallos perjudiciales para los consumidores? ¿podrían tener tan buenos resultados los lobbistas?

El modelo económico neoliberal incrementó la desigualdad social a niveles sin precedentes: dejó a seis de cada diez argentinos en la pobreza, llevó a sus mayores índices históricos al desempleo, posibilitó una extraordinaria fuga de capitales, permitió fabulosas ganancias de las incipientes empresas estatales privatizadas y delegó los destinos de la sociedad en “el humor de los mercados”. Logró imponerse utilizando una fuerte presión corporativa, reprimiendo a los sectores perjudicados por sus políticas y por intermedio de una corrupción que cumplió un rol estructural a sus necesidades.

Es una de las razones por las cuales los organismos financieros internacionales hicieron la vista gorda a la corrupción de los ´90 y consideraron a Argentina como el modelo a seguir, brindando créditos y aprobando las reformas que condujeron al país al precipicio.
Muchos sectores ligados al poder no quieren que se derogue una sombría ley votada por intermedios de sobornos. Dicen que se produciría un vacío legal y que la legislación laboral previa era arcaica.

El poder mundial permite en nombre de la “libertad de mercado” paraísos fiscales, cuentas y transferencias secretas. Después de todo, si el mayor valor social es el éxito asociado al poder del dinero, en la ley del “todo vale” se premia a quienes se enriquecen, aún sin importar cómo. El problema no reside sólo en los sobornados sino también en saber quienes son los sobornadores y a qué intereses responden cuando hacen sus desembolsos.


LEY DE REFORMA LABORAL
APROBADA EN EL SENADO EN EL 2000

La Ley de Reforma Laboral aprobada en el 2000 termina con la llamada “ultraactividad”, es decir que en caso de que no haya acuerdo entre los empresarios y los trabajadores, no se mantiene como antes el convenio anterior.
En vez de acuerdo por sindicato, rige el convenio por empresa.
Se bajan los aportes patronales.
Aumentan los períodos de prueba.
Se flexibiliza el horario laboral y se permite fraccionar las vacaciones.
En un contexto con altos índices de desocupación, terminar con la llamada “ultraactividad” permitió a los empresarios conseguir acuerdos con condiciones más precarias de trabajo, ya que los trabajadores están obligados a firmar nuevas condiciones laborales.
El convenio por empresa imposibilita en buena medida margen de negociación, ya que obviamente es muy desigual el lugar que ocupan los empleados con relación a los empresarios.
La baja de los aportes patronales incide directamente en los fondos de los representantes de los trabajadores.
La flexibilización del horario laboral y el fraccionamiento de las vacaciones, dificulta cualquier planificación familiar o individual que se pueda realizar más allá del trabajo, atentando contra la libertad de cualquier individuo.
La ley de precarización laboral se hizo en nombre de la modernización y la necesidad de conseguir mayor flexibilidad en el trabajo. Se argumentó que por la rigidez laboral se desalentaba la inversión empresaria y aumentaba el trabajo en negro, siendo más perjudicados los trabajadores.
Ni aumentó el trabajo en blanco ni disminuyó el desempleo. Con la ley aprobada con sobornos, se deterioraron las condiciones laborales de los trabajadores.

 

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