24
de marzo
UNA
FECHA PARA NO OLVIDAR
El
24 de marzo se cumplieron 29 años del golpe de Estado (1976 -1983),
que dio inicio a la dictadura militar más sangrienta de nuestro
país.
Mal
que le pese a quienes buscaron borrar de la memoria colectiva un período
trágico para la historia de nuestra país, todos los años
se realizan múltiples actos contra el olvido, la impunidad y
la continuidad de un modelo de país que tiene muchas de sus raíces
(crecimiento de la deuda externa, de la pobreza y de la desigualdad
social), en la última dictadura.
Tres
multitudinarias movilizaciones en repudio al último golpe de
Estado se realizaron el 24 de marzo. Pero también en los distintos
barrios, hubo jornadas de reflexión por la memoria, la verdad
y la justicia, durante toda la semana.
Los
Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad colocaron una placa
en la fachada del ex Centro Clandestino de Detención que funcionó
en Virrey Cevallos 630. En San Telmo se realizó una marcha de
homenaje a los desaparecidos del barrio, que fue desde el parque Lezama
hasta la plazoleta Rodolfo Walsh y en Floresta se presentó el
proyecto Constru-yendo la Memoria, de la Escuela Nº
2 del Distrito 11, en la esquina de Fernández y Lacarra, frente
al ex Centro Clandestino de Detención El Olimpo.
También
hubo actos en Tribunales, en varias facultades de la universidad de
Buenos Aires, en la sala ND Ateneo y en Parque Patricios, entre otros
tantos lugares.
En
el obelisco la Subsecretaría de Derechos Humanos y la Dirección
General de Deportes del Gobierno de la Ciudad, organizaron la IV Carrera
en recuerdo del atleta desaparecido Miguel Sánchez, que contó
con miles de participantes pese a la lluvia.
Hasta
1983 el país estuvo constantemente marcado por la presencia constante
de dictaduras militares que se caracterizaron por censurar, perseguir,
encarcelar, secuestrar y exterminar oposi-tores, para imponer por la
violencia y el terror modelos económicos, sociales y culturales
impopulares. La lucha conse-cuente de los organismos de derechos humanos
contra el perdón a los genocidas, contra el silencio y el olvido,
contra la impunidad en sus variadas formas y por memoria, verdad y justicia,
son un ejemplo para las nuevas generaciones. Sin resignación
y sin venganza, las víctimas sobrevivientes del Terrorismo de
Estado pudieron enfrentar la marea del poder, que con fuertes presiones
apoyadas por múltiples grupos económicos y comunicacionales,
mediante nefastas leyes y decretos quiso hacer olvidar una parte nefasta
de nuestra historia y garantizar impunidad a los genocidas. En cada
acto y movilización contra la dictadura, se recuerda desde el
presente pensando también en el futuro, lo que nunca más
debiera suceder.