En San Telmo y sus alrededores, febrero 2006
LOS LEGISLADORES
ACUSADORES
La Comisión Acusadora que envió el informe
recomendando el juicio político a Aníbal Ibarra, estuvo
presidida por Fernanda Ferrero, denunciada por ser escribana de Massera
en la época de la dictadura militar, cuando los secuestradores
de la ESMA le robaban bienes a los desaparecidos.
La Sala Acusadora estuvo presidida por Santiago de Estrada,
funcionario del proceso militar durante la gestión de Videla.
Uno de los fiscales de la Sala Juzgadora es Jorge Enríquez, quien
como Subsecretario de la ciudad de Buenos Aires bajo el mandato de Fernando
De la Rúa, habilitó a Cromañón. En su gestión
también murieron en 1999 dos chicos electrocutados en un recital
de Divididos organizado por el Gobierno de la Ciudad en Costanera Sur
y no se hizo nada para cambiar a un cuerpo de inspectores sospechado
por corrupción.
En el juicio político los fiscales acusadores no
repreguntaron al ex Secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad,
Juan Carlos Lopez, cuando afirmó que el boliche estuvo protegido
por la Federal (que depende del Ministerio del Interior, por lo tanto
del gobierno nacional) y por eso no llegaban inspectores al local. Tampoco
repreguntaron a Ana Sandoval, una empleada sobreviviente de Croma-ñón,
que denunció que por cada 500 chicos de más que
entraban, Chabán les pagaba 100 pesos a la policía.
Detrás de muchos de los discursos sobre seguridad,
suelen venir pedidos de mayor presupuesto para la policía, más
control y exigencias veladas de represión a los jóvenes.
Antes eran frecuentes las campañas en contra de la cultura del
rock. En reiteradas oportunidades cerraron espacios culturales y espectáculos
alternativos.
Las consignas ni la bengala ni el rock and roll,
a los pibes los mató la corrupción y de masacre
de Cromañón, no hacen más que enfatizar solamente
en controles ajenos, la necesaria responsabilidad para llevar adelante
la propia fiesta. La falsa opción entre seguridad
y masacre, es un avance del discurso opresivo que busca
restringir la libertad de expresión. No es el único motivo
de las catástrofes la ausencia de inspecciones. Los cambios en
los controles, en las conductas sociales y en las prácticas culturales,
empezando por no usar nunca más pirotecnia en espacios cerrados,
disminuirán los accidentes fatales.