10/05/06
LA
AGENDA AMBIENTAL
El conflicto por las papeleras generó una movilización
sin precedentes por un tema ambiental en el país. Decenas de
miles de manifestantes se movilizaron en Gualeguaychú para
protestar contra la instalación en Frai Bentos de gigantescas
papeleras que generarán un tremendo impacto en el Río
Uruguay, afectando a la calidad de vida de la gente y poniendo en
riesgo el turismo en la zona.
Como antecedentes de la empresa ENCE, figura una catástrofe
ambiental en España en la región de Pontevedra, por
la cual fue en España condenada. El hecho de que se haya negado
sistemáticamente a paralizar las obras por 90 días para
que se realice un adecuado estudio independiente sobre el impacto
ambiental, es una clara señal de la falta de predisposición
a que haya cualquier tipo de controles. Por su parte, el gobierno
uruguayo omitió un acuerdo bilateral acerca del uso del Río
Uruguay, firmado en 1975 con Argentina.
A partir del tema de las papeleras, también se movilizaron
en Frai Bentos muchos uruguayos a defender sus instalaciones, argumentando
que era una gran oportunidad de inversión, trabajo y desarrollo.
Por otra parte, también enfatizaron la poca importancia que
se le ha dado a la cuestión ambiental en Argentina en otras
oportunidades y la negativa a que se trate el tema desde el MERCOSUR.
En ese ámbito, el gobierno argentino debería responder
sobre papeleras nacionales en Misiones, que también contaminan
a Paraguay.
El falso nacionalismo busca enfrentar a los pueblos, mientras los
funcionarios de turno suelen realizar negocios y permitir a grandes
empresas que contaminen sin limitaciones. En los gobiernos europeos,
el discurso ambiental suele ser sólo interno. Buscan ponerle
límites a la contaminación de sus empresas en su territorio,
pero propician que éstas hagan negocios instalándose
en los países del Tercer Mundo, sin importar en qué
condiciones lo hacen, si contaminan o sobreexplotan a los trabajadores.
En la mayoría de los casos, los países subdesarrollados
terminan aceptando la instalación de empresas contaminantes
con escasos o nulos controles, porque consideran que la prioridad
es enfrentar al desempleo.
Las constantes movilizaciones en Gualeguaychú, bien pueden
ser el puntapié inicial para comenzar a pensar y reflexionar
sobre la situación de emergencia ambiental en todo el país.
Basta recorrer el Riachuelo para observar la indiferencia de los
funcionarios a lo largo de las últimas décadas. La situación
de la Cuenca La Matanza Riachuelo es catastrófica. Un informe
detallado de la Defensoría del Pueblo, da cuenta de que por
la contaminación, los chicos sufren diarrea y problemas respiratorios.
Los metales que vierten al río las empresas, como cromo, mercurio,
cadmio, níquel y arsénico, provocan un grave deterioro
de la calidad de vida. Se detectan en la población de la zona
patologías alérgicas, respiratorias, dermatológicas
y oncológicas. En la década pasada el Banco Interamericano
de Desarrollo destinó un préstamo de 250 millones de
dólares para sanear las aguas del Riachuelo, de los cuales
sólo uno se utilizó para buscar limpiarlo, ya que el
resto se gastó en consultorías, sueldos
de funcionarios de una unidad ejecutora, intereses punitorios y desvíos
de fondos. Hay 65 grandes empresas que son altamente contaminantes
y vierten su tóxicos en la Cuenca. En la década pasada
se comprometieron a instalar plantas depuradoras, pero nunca las pusieron.
A esta tremenda situación hay que agregar el hecho de que
en caso de un accidente en el Polo Petroquímico Dock Sud, puede
llegar a haber una explosión que afecte no solamente la zona,
sino un área de varios km. llegando al sur de la ciudad, a
Plaza de Mayo, y a buena parte de la Capital Federal.
De muy poco servirá limpiar el Riachuelo, sino se garantiza
un mejor tratamiento de la contaminación por parte de las múltiples
empresas que arrojan allí su deshechos.
La búsqueda de las empresas de reducir al mínimo los
costos empresariales y la amenaza de despidos cada vez que se les
pide a las fábricas inversiones en procesos anticontaminantes,
son las respuestas frecuentes para evitar medidas concretas a favor
del medio ambiente.
Varias organizaciones barriales y ambientalistas, convocaron a fines
de 2004 en La Boca a tirar globos contra el Polo Petroquímico
Dock Sud. Pese a que la actividad fue un domingo soleado a la tarde,
se acercaron apenas unas decenas de vecinos y representantes de organizaciones
ambientalistas.
Alrededor de 500 mil habitantes viven en el límite de la Cuenca
La Matanza Riachuelo. El 55 por ciento no tiene cloacas y el 30 por
ciento carece de agua potable. En los últimos años crecieron
también los basurales a cielo abierto en las villas de emergencia
de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Es de esperar que la repercusión que tuvo la movilización
en Gualeguaychú, potencie a nivel nacional una mayor conciencia
ambiental. Si los vecinos toman conciencia del estado de emergencia
sanitaria, los proclamados discursos a favor de un desarrollo sustentable
y en defensa del medio ambiente, tendrán una luz de esperanza
de traducirse en medidas concretas. Con la Cuenca La Matanza Riachuelo,
el gobierno nacional, los intendentes del Gran Buenos Aires y de la
Capital Federal, tienen desde hace décadas una enorme deuda
pendiente, por la cual se ve afectada la calidad de vida de toda la
población.