COMO
TANTA OTRA TRISTEZA
A LA QUE TE ACOSTUMBRAS
George Bush, Tony Blair y compañía cumplieron
su objetivo: arrasar a Irak. No encontraron ni armas químicas,
ni armas bacteriológicas, ni armas de destrucción masiva,
las excusas que utilizaron para invadir en el operativo denominado "Libertad
a Irak". Sus bombardeos destruyeron viviendas, mercados, centros
destinados a periodistas y corresponsales extranjeros y los servicios
de agua y electricidad de la población, entre otros tantos objetivos
civiles.
Dispararon miles de bombas y misiles. Masacraron a familias
enteras y a ciudadanos y manifestantes pacíficos. También
atacaron al lugar donde se encontraban los periodistas y corresponsales
extranjeros (el Hotel Palestina) y a la cadena de televisión
Al Jazeera, en un claro intento de impedir que los periodistas puedan
ser testigos y brindar testimonios.
Cuando cayó el régimen de Sadam Hussein,
el ejército de ocupación permitió robos en todos
los edificios públicos. Algunos exaltados incendiaron la Biblioteca
de Babilonia y otros grupos robaron el patrimonio del Museo Arqueológico
Nacional de Bagdad, donde se encontraba piezas únicas de los
sumerios, una de las civilizaciones más antiguas del planeta.
Así el mundo se verá privado de poder observar una parte
del tesoro de la humanidad.
Irak sufrió una ocupación como en la época
colonial. Las potencias invasoras se repartirán la explotación
del petróleo y otros recursos naturales. No hay anuncio de elecciones.
Sin embargo, las Naciones Unidas levantarán el bloqueo impuesto
a Irak bajo el gobierno de Sadam Hussein.
A la caza de Medio Oriente, a la caza del planeta. Con
la imposición de la superioridad militar y con crímenes
de lesa humanidad, el gobierno de Estados Unidos avanza sobre el mundo.
Eduardo
Scirica