PAISAJE

Hace cuatro años, en las veredas de calle Corrientes dormían en hilera muchas personas, la mayoría hombres. Ahora no los veo y me pregunto dónde los habrán metido. Hay cambios, algo así como "Limpia Buenos Aires".

Mis amigas festejan esas ausencias. Ojos que no ven... A mi me duele el corazón. Cuando vuelvo al barrio salto entre los inmundicias perrunas y me asaltan irrefrenables ganas de patear a las mascotas junto al trasero de sus dueños. De todas formas, me iré a fin de mes. El paisaje cambiará, subiré por empinadas escaleras hasta un departamento tipo loft construido en una fábrica cerrada durante los años noventa. Suerte de Fuerte Apache de clase media, donde habitan propietarios que intentan darle al despojo fabril un aire elegante, con resabios de sus viviendas anteriores. Una amiga quiere compartir el suyo conmigo y sus dos perras. Suele reprocharme incoherencia ideológica: "Vos no sos pobre, fuiste a una universidad privada". No le voy a recordar a que tenía miedo de que me agarraran en la UBA. Imposible hacerla callar, da cátedra: "los que no trabajan es porque no quieren". Cita lugares donde piden gente y nadie se presenta (no le creo, pero así opina mucha gente), otra vez callo, trabajo desde los dieciocho sin parar, sé lo que significa tener trabajo.

Mientras conversamos pasa un carro tirado por un caballito flaco. Arriba un enorme conglomerado de restos, chatarra y un hombre muy sucio. Ella se compadece del animal y opina que habría que matar al "negro". Quiero huir, esconderme debajo del pasto del parque, no seguir escuchándola.

Pero me recupero, debo estar contenta, pienso, solo viviré en un lugar más pequeño pero que en nada se parece al hotel donde viven algunos de mis alumnos. Campaña Ibarra, por ejemplo, deben convivir en una habitación con tres pibes, mamá y papá. Si no fuera por el Gobierno de la Ciudad ¿dónde estarían?.

¡Aleluya!. Podemos pagar nuestras deudas, en cincuenta años estaremos muy bien. El cambio llegó hace rato.

Debo ser una irrecuperable inconformista. Recuerdo sin querer la milonga de Atahualpa: "Y en más de alguna ocasión quisiera hacerme perdiz y tratar de ser feliz en algún pago lejano, pero la verdad paisano, me gusta el aire de aquí". ¿O me gustaba?

Angeles Roca

 

Copyright © 2003