En San Telmo y sus
alrededores N° 87, Febrero 2006
UNA PLAZOLETA CUIDADA
POR VECINOS
No es la Dirección General de Espacios Verdes
quien cuida la plazoleta Castagnino. Desde invierno del año pasado
tres vecinas pintaron los bancos, las farolas, plantaron césped
y flores, mejorando el aspecto de la plaza. La cuidan, limpian y riegan
diariamente. Cuando gestionaron que se recupere la iluminación,
tropezaron con la burocracia.
Con perseverancia, la huerta que fue transformada en
espacio público, va quedando en óptimas condiciones.

En la esquina de Garay y Bolívar, desde 1999 funciona
una pequeña plaza pública que nació gracias al
trabajo durante veinte años de Armando Richini, un vecino que
transformó un basural en una huerta en donde hay limoneros, higueras
y un ciruelo, entre otros árboles. Después del fallecimiento
del creador, comenzó el deterioro de la plazoleta.
Pese a tener varios cestos de basura, estaba sucia, con
un yuyal y poca iluminación. Se utilizaba para que los perros
hagan sus necesidades. Los árboles, puertas y bancos se hallaban
en malas condiciones. Hasta que Juana, quiosquera del puesto de diarios
de enfrente, Graciela Fernández, una vecina que vive en Av. Garay
entre Defensa y Bolívar, y otra vecina también llamada
Graciela, se hicieron cargo de reacondicionarla.
Hicimos una presentación en espacios verdes
diciendo que éramos vecinos comunes que queríamos cuidar
la plaza. En acuerdo con el Centro de Gestión y Participación
Nº1, solicitamos que nos proveyeran un cartelito con el horario
de funciona-miento y otro con la prohibición de que entren perros,
recuerda Graciela Fernández.
En un volante titulado A los vecinos y a quien interese,
expresan que quienes pusieron tiempo, plata y esfuerzo para verla como
está ahora, no se sienten dueñas de una plazoleta que
es de todos, y no tienen otra ganancia que la satisfacción de
verla cambiada. Hacen algunos pedidos:
Que los visitantes se hagan responsables de sus chicos evitando destrozos;
que levanten su basura y la tiren en los cestos; un comporta-miento
acorde a las cosas apreciadas y queridas; y que se respete lo que no
es de nadie, porque pertenece a todo el vecindario de San Telmo.
La placita está enrejada y en la actualidad abre
de 12 a 18 hs. La idea es que cuando crezca el césped en los
próximos meses, esté abierta de 8 a 20 hs. Lo primero
que hicieron las cuidadoras fue pedir a la cuadrilla del CGP Nº1,
que levante la gran cantidad de tierra acumulada. Empezaron con una
pala, pero la tierra estaba tan consolidada que la tuvieron que levan-tar
con pico. El área de limpieza y mantenimiento, pasó una
aspiradora que cortó de más el pasto, arrancándole
la raíz. Las vecinas sembraron inme-diatamente paque-tes de césped,
aloe vera, jazmín y clavelinas, entre otras flores.
Pintaron todos los bancos y las farolas. Esperan en algún
momento que se poden las ramas, algo que no se animan a hacer. la
idea es curar bien los árboles. Si hace más de 30 grados,
por la sombra no sentís el calor. El vecino común elogia,
pero no se acerca a colaborar comenta Graciela Fernández,
quien concluye: La luz es un capítulo aparte, hay una farola
que no funciona.

Para conseguir el compromiso de que le pongan luz, hasta
ahora nos mandaron a Alumbrado Público, Casco Histórico,
Espacios Urbanos y Mantelectric, que tiene la responsabilidad de arreglar
las farolas pero aparentemente no las luminarias. Imaginate lo que es
hacer cada trámite.