En
San Telmo y sus alrededores Nº 58
Septiembre
2003
Finalmente
se pusieron en marcha obras para la puesta en valor del parque Lezama.
Tras cuatro años sin mantenimiento adecuado, comenzaron en julio
múltiples reparaciones que dejarán al parque en impecable
estado en los próximos meses. Los vecinos esperan un acuerdo
que garantice el cuidado posterior.
Después
de la inauguración de distintas obras en enero de 1999, el parque
Lezama permaneció en una situación de casi abandono. La
falta de cuidado y mantenimiento, sumada a actos de vandalismo, provocó
enormes perjuicios. Hasta junio, los vecinos y visitantes del parque
podían ver un panorama desolador. Bancos rotos, bebederos y fuentes
sin funcionar, destrucción total de los espacios verdes, daños
en escaleras, falta de balaustres, problemas de seguridad, escasez de
iluminación, estatuas y monumentos deteriorados y con por roturas.
Suciedad y daños en los juegos.
La
Asociación de Vecinos en Defensa del Parque Lezama, realizó
varios reclamos y acercó, ya desde el año pasado, a distintas
secretarías del Gobierno de la Ciudad, un relevamiento del estado
del parque con proposiciones detalladas para mejorarlo. Incluía
arreglos en todos los sectores: el anfiteatro, la fuente de Brasil y
Defensa, los miradores, el templete, la plaza seca, el monumento a la
cordialidad internacional, el patio de juegos, la loba romana, la bajada
de los olmos, los baños inconclusos y los espacios verdes. En
total realizaron más de 70 propuestas para las distintas áreas
del parque. Pero no fueron recibidos ni escuchados, ni por los funcionarios
de la Dirección General de Espacios Verdes, ni por los funcionarios
de la Secretaría de Medio Ambiente.
Además
del deterioro de la infraestructura y otras peculiaridades negativas
específicas (como la proliferación de gatos y la instalación
de personas sin techo), se acentuaron los problemas de inseguridad.
El personal de vigilancia que estuvo en el lugar hasta el 2000 se ausentó.
Los policías, que a pie, en bicicleta o en un carro ecológico
transitaban al parque, dejaron de hacerlo. El carro ecológico
hace años que no es utilizado y se encuentra en la comisaría
por falta de batería. Se sucedieron robos de monumentos arraigados,
de enorme peso, inexplicables sin complicidades.
La
decadencia de los últimos años del parque Lezama, concluyó
con el acercamiento de las elecciones. A fines de junio comenzó
su puesta en valor. La Dirección General de Logística
y Emergencia se encarga de los trabajos de reparación a través
del área de Infraestructura y Renovación de Edificios,
y del nexo con otras áreas del gobierno de la ciudad, como la
Dirección General de Espacios Verdes, la Escuela Taller del Casco
Histórico, el MOA (Monumentos de Obras de Arte), o el Ente de
Mantenimiento Urbano.
En
esta ocasión no hay empresas privadas realizando los arreglos
y la dirección de las obras, que avanzan a toda marcha, depende
en su totalidad de las distintas áreas del Gobierno de la Ciudad.
Es probable que a fines de septiembre concluyan los trabajos de reciclado.
A
diferencia del parque Rivadavia, el parque Lezama no será cercado
en sus bordes por rejas.
Los
destrozos resultado de actos vandálicos, provocaron varias dificultades.
Daniel Firpo pertenece a la Dirección General de Infraestructura
y Renovación de Edificios y es uno de los coordinadores de las
obras. Recuerda que cuando cambiaron los balaustres, al día siguiente
los tuvieron que volver a poner porque se los robaron. Marcelo Sió,
otro director de la obra destaca, entre otros inconvenientes, la destrucción
que sufrieron varios bancos tres horas después su colocación.
Logró superarse un problema eléctrico que impedía
el funcionamiento de la fuente del Monumento a la Cordialidad Internacional
(Defensa y Martín García). Pero la fuente de Brasil y
Paseo Colón, seguirá sin funcionar porque un litigio con
una empresa privada impide la reparación.
Se
están sembrando plantas y especies arbóreas. Para cuidar
el pasto se instaló un sistema de riego semiautomático
con alrededor de 20 bocas de salida y se anularon las pérdidas
de agua. Los monumentos y estatuas fueron reparados y se les realizó
un hidrolavado. La Loba Romana volverá a tener agua. Hubo arreglos
tanto en las escaleras y balaustras, como en los juegos y en todos los
bancos. Se colocaron varios cestos de basura, bebederos, bancos nuevos
y mesas de ajedrez. También se mejoraron los caminos, podaron
árboles con riesgo de caída y otros que atenuaban la iluminación.
El alumbrado mejorará igualmente, porque pusieron focos nuevos.
La puesta a punto incluye la pintura del mobiliario del parque en su
totalidad y la instalación de baños públicos.
Daniel
Firpo comenta que, cuando empezaron a hacer las obras, se acercaron
vecinos señalando los arreglos que consideraban oportunos. Su
listado en gran parte coincidía con el que ellos habían
elaborado. Hay algunos puntos en discusión. Muchos vecinos no
quieren que el Anfiteatro (donde en 1998 un grupo de pintores realizó
sobre las gradas, un mural cuya temática era los distintos pájaros
y especies que habitaron en la región), se pinte de gris como
proponen por ejemplo, desde la Dirección General del Casco Histórico.
En
enero de 1999 se inauguró un nuevo templete enrejado, que contempló
un paseo en el que se podía disfrutar de todas las estatuas del
parque. Sin embargo, en los cuatro años que transcurrieron desde
ese momento, en muy pocas oportu-nidades el lugar estuvo abierto. Este
es uno de los problemas prácticos que surgieron a partir de las
rejas. En algunas ocasiones los chicos no han podido acceder a los juegos
por encontrarse cerrado el acceso, una falencia que se repite en otros
espacios públicos.
Pese
a los inconvenientes, el parque Lezama está recuperando su brillo
y esplendor. El punto pendiente es qué pasará el día
después. La presidente de la Asociación de Vecinos en
Defensa del Parque Lezama, Marcela Broglieri, pide un acuerdo por escrito
que comprometa la preservación posterior: Cuando conseguimos
hace un tiempo atrás los arreglos, nos prometieron de palabra
construir un Salón de Usos Múltiples para los vecinos.
No cumplieron. Durante los últimos años el parque estuvo
abandonado ante la indiferencia de los funcionarios. Lo importante es
que el parque se conserve y para eso es necesario garantizar su mantenimiento.
Sin
dudas el mantenimiento constante es una deuda y un desafío pendiente.
Víctor
Moreno