Las obras intentan recuperar el brillo que perdió en los últimos años

REPARAN EL PARQUE LEZAMA

El Ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus; la Secretaria de Educación de la Ciudad, Roxana Perazza;  el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, y otros funcionarios durante la inauguración

En San Telmo y sus alrededores Nº 58

Septiembre 2003

Finalmente se pusieron en marcha obras para la puesta en valor del parque Lezama. Tras cuatro años sin mantenimiento adecuado, comenzaron en julio múltiples reparaciones que dejarán al parque en impecable estado en los próximos meses. Los vecinos esperan un acuerdo que garantice el cuidado posterior.

Después de la inauguración de distintas obras en enero de 1999, el parque Lezama permaneció en una situación de casi abandono. La falta de cuidado y mantenimiento, sumada a actos de vandalismo, provocó enormes perjuicios. Hasta junio, los vecinos y visitantes del parque podían ver un panorama desolador. Bancos rotos, bebederos y fuentes sin funcionar, destrucción total de los espacios verdes, daños en escaleras, falta de balaustres, problemas de seguridad, escasez de iluminación, estatuas y monumentos deteriorados y con por roturas. Suciedad y daños en los juegos.

La Asociación de Vecinos en Defensa del Parque Lezama, realizó varios reclamos y acercó, ya desde el año pasado, a distintas secretarías del Gobierno de la Ciudad, un relevamiento del estado del parque con proposiciones detalladas para mejorarlo. Incluía arreglos en todos los sectores: el anfiteatro, la fuente de Brasil y Defensa, los miradores, el templete, la plaza seca, el monumento a la cordialidad internacional, el patio de juegos, la loba romana, la bajada de los olmos, los baños inconclusos y los espacios verdes. En total realizaron más de 70 propuestas para las distintas áreas del parque. Pero no fueron recibidos ni escuchados, ni por los funcionarios de la Dirección General de Espacios Verdes, ni por los funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente.

Además del deterioro de la infraestructura y otras peculiaridades negativas específicas (como la proliferación de gatos y la instalación de personas sin techo), se acentuaron los problemas de inseguridad. El personal de vigilancia que estuvo en el lugar hasta el 2000 se ausentó. Los policías, que a pie, en bicicleta o en un carro ecológico transitaban al parque, dejaron de hacerlo. El carro ecológico hace años que no es utilizado y se encuentra en la comisaría por falta de batería. Se sucedieron robos de monumentos arraigados, de enorme peso, inexplicables sin complicidades.

La decadencia de los últimos años del parque Lezama, concluyó con el acercamiento de las elecciones. A fines de junio comenzó su puesta en valor. La Dirección General de Logística y Emergencia se encarga de los trabajos de reparación a través del área de Infraestructura y Renovación de Edificios, y del nexo con otras áreas del gobierno de la ciudad, como la Dirección General de Espacios Verdes, la Escuela Taller del Casco Histórico, el MOA (Monumentos de Obras de Arte), o el Ente de Mantenimiento Urbano.

En esta ocasión no hay empresas privadas realizando los arreglos y la dirección de las obras, que avanzan a toda marcha, depende en su totalidad de las distintas áreas del Gobierno de la Ciudad. Es probable que a fines de septiembre concluyan los trabajos de reciclado.

A diferencia del parque Rivadavia, el parque Lezama no será cercado en sus bordes por rejas.

Los destrozos resultado de actos vandálicos, provocaron varias dificultades. Daniel Firpo pertenece a la Dirección General de Infraestructura y Renovación de Edificios y es uno de los coordinadores de las obras. Recuerda que cuando cambiaron los balaustres, al día siguiente los tuvieron que volver a poner porque se los robaron. Marcelo Sió, otro director de la obra destaca, entre otros inconvenientes, la destrucción que sufrieron varios bancos tres horas después su colocación. Logró superarse un problema eléctrico que impedía el funcionamiento de la fuente del Monumento a la Cordialidad Internacional (Defensa y Martín García). Pero la fuente de Brasil y Paseo Colón, seguirá sin funcionar porque un litigio con una empresa privada impide la reparación.

Se están sembrando plantas y especies arbóreas. Para cuidar el pasto se instaló un sistema de riego semiautomático con alrededor de 20 bocas de salida y se anularon las pérdidas de agua. Los monumentos y estatuas fueron reparados y se les realizó un hidrolavado. La Loba Romana volverá a tener agua. Hubo arreglos tanto en las escaleras y balaustras, como en los juegos y en todos los bancos. Se colocaron varios cestos de basura, bebederos, bancos nuevos y mesas de ajedrez. También se mejoraron los caminos, podaron árboles con riesgo de caída y otros que atenuaban la iluminación. El alumbrado mejorará igualmente, porque pusieron focos nuevos. La puesta a punto incluye la pintura del mobiliario del parque en su totalidad y la instalación de baños públicos.

Daniel Firpo comenta que, cuando empezaron a hacer las obras, se acercaron vecinos señalando los arreglos que consideraban oportunos. Su listado en gran parte coincidía con el que ellos habían elaborado. Hay algunos puntos en discusión. Muchos vecinos no quieren que el Anfiteatro (donde en 1998 un grupo de pintores realizó sobre las gradas, un mural cuya temática era los distintos pájaros y especies que habitaron en la región), se pinte de gris como proponen por ejemplo, desde la Dirección General del Casco Histórico.

En enero de 1999 se inauguró un nuevo templete enrejado, que contempló un paseo en el que se podía disfrutar de todas las estatuas del parque. Sin embargo, en los cuatro años que transcurrieron desde ese momento, en muy pocas oportu-nidades el lugar estuvo abierto. Este es uno de los problemas prácticos que surgieron a partir de las rejas. En algunas ocasiones los chicos no han podido acceder a los juegos por encontrarse cerrado el acceso, una falencia que se repite en otros espacios públicos.

Pese a los inconvenientes, el parque Lezama está recuperando su brillo y esplendor. El punto pendiente es qué pasará el día después. La presidente de la Asociación de Vecinos en Defensa del Parque Lezama, Marcela Broglieri, pide un acuerdo por escrito que comprometa la preservación posterior: “Cuando conseguimos hace un tiempo atrás los arreglos, nos prometieron de palabra construir un Salón de Usos Múltiples para los vecinos. No cumplieron. Durante los últimos años el parque estuvo abandonado ante la indiferencia de los funcionarios. Lo importante es que el parque se conserve y para eso es necesario garantizar su mantenimiento”.

Sin dudas el mantenimiento constante es una deuda y un desafío pendiente.

Víctor Moreno

 

 

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