DESALOJARON EL EX PATRONATO DE LA INFANCIA

En San Telmo y sus alrededores Nº 54

Marzo 2003

Se realizó el desalojo de la centenaria construcción ubicada en Balcarce y Humberto 1º donde funcionó el ex Patronato de la Infancia. El Gobierno de la Ciudad les ofreció a los ocupantes, distintas alternativas y soluciones habitacionales, que fueron aceptadas por la gran mayoría de las familias. Pero algunos integrantes del Padelai, que no llegaron a un acuerdo, se resistieron. La policía respondió con una feroz represión.

Después de casi 20 años de conflicto entre el gobierno de la ciudad, los vecinos y los habitantes del PADELAI, terminó un nuevo capítulo de una historia emblemática del barrio de San Telmo. En 1984, unos meses después de la vuelta de la democracia, se asentaron en Balcarce y Humberto 1º más de cien familias humildes. El Patronato de la Infancia fue una institución que gozó de un cosiderable prestigio y funcionó desde 1892 hasta 1978, año en que las Hermanas de San José de Citeaux, que estuvieron durante 74 años, dejaron los edificios de Balcarce y Humberto 1º y el lugar pasó a pertenecer a la Comuna.

A partir de la usurpación del predio en 1984, además de las familias asentadas se acercó otra gente, tanto para realizar trabajos solidarios, como para juntar fichas útiles a punteros políticos.

Los ocupantes se organizaron y armaron una cooperativa. Muchos lucharon para conseguir salir de la ilegalidad y en 1991, a partir de un convenio con el ex intendente Grosso, la municipalidad les transfirió el predio. La escritura que selló el acuerdo estableció que el 70% de la construcción se iba a destinar a viviendas, un 25% a locales comerciales y un 5% a equipamiento comunitario. Para realizar las obras de reciclaje, el gobierno porteño se comprometió a destinar fondos que nunca llegaron a la cooperativa. Desde el Padelai durante más de diez años no se realizó ningún intento de arreglo y tampoco hubo una organización que le permitiera a los habitantes, buscar soluciones más allá de lo que pudieran ofrecer los entes de la ciudad.

Los habitantes del Padelai, que dos años atrás eran cerca de 150 familias envueltas en conflictos internos, no se organizaron para realizar ellos mismos las obras. En la construcción se acentuó el riesgo de derrumbe. El Gobierno de la Ciudad buscó desalojar el predio y utilizarlo para potenciar posibles obras que revitalicen el turismo en la zona.

El 10 de mayo de 2000 Enrique Olivera, por entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, creó por intermedio del decreto Nº 680/2000 la Unidad Ejecutora del Gobierno de la Ciudad (compuesta por las secretarías de Promoción Social, Planeamiento Urbano, Hacienda, Finanzas, la Subsecretaría de Coordinación de Gabinete de la Comisión Municipal de Vivienda y el Centro de Gestión y Participación Nº1), cuya finalidad fue proponer una solución a los habitantes del complejo edilicio identificado como Patronato de la Infancia.
La Unidad Ejecutora censó a todas las familias y ofreció las siguientes alternativas a los habitantes:

1) Créditos de 15 a 30 mil pesos por familia a pagar en veinte años sin interés. Las cuotas de estos créditos no podían superar el 20% del ingreso familiar ni ser mayores a los 180 pesos mensuales. Los créditos podían ser mancomunados (por ejemplo, si dos familias se ponían de acuerdo para comprar una misma vivienda, se sumaba el crédito de ambas) y el ingreso a destinar era exclusivamente para la compra de vivienda.

2) Para acelerar el desalojo el gobierno de la Ciudad mejoró su propuesta ofreciendo un subsidio de 15 mil pesos por familia y mantuvo los créditos de 30 mil pesos, ofreciendo a los habitantes que las cuotas las comiencen a pagar con dos años de posterioridad.

3) Para los ocupantes que ingresaron después del censo al Padelai, el gobierno de la Ciudad les ofreció 1.800 pesos en concepto de traslado.
-Hubo una inversión oficial de más de 3.500.000 pesos destinados a la población habitante de Balcarce y Humberto 1º, para que acepten desalojar el edificio. Quienes consintieron las distintas alternativas y propuestas, firmaron un acta en la cual renunciaron a cualquier reclamo posterior sobre el Padelai. Si bien la gran mayoría terminó aceptando la propuesta oficial, cuatro familias de la cooperativa no estuvieron de acuerdo. También hubo quienes aceptaron el ofrecimiento oficial sintiendo que lo hacían a presión, debido a que no tenían otra alternativa.

Por otra parte, a medida que algunos ocupantes fueron abandonando el lugar, otros fueron ingresando.

Distintos informes técnicos anunciaron un peligro inminente de derrumbe, dos de ellos provinieron de la Comuna ( uno de la Secretaría de Logística y Emergencia y otro de la Direccción de Obras y Fiscalización). El tercer informe, de la Facultad de Ingeniería, el 12 de noviembre de 2002 señaló un exceso de carga en las estructuras de los entrepisos debido a las divisiones creadas por los actuales habitantes. Se recomendó su desalojo inmediato y su posterior demolición. En enero de 2003 se cayó una viga en el patio central. Ante este acontecimiento y los mencionados informes técnicos la justicia dictaminó el desalojo administrativo argumentando el peligro de derrumbe.

El 25 de febrero la justicia procedió y junto a una brutal represión, se llevó a cabo el desalojo del Padelai.

No todos los habitantes censados del Padelai habían accedido en tiempo y forma a la indemnización. El día anterior a la desocupación había alrededor de 30 familias, varias de las cuales vivieron durante años en Balcarce y Humberto Iº y quedaron en la calle. En la madrugada siguiente eran cerca de un centenar.

Con posterioridad al desalojo, la Secretaría de Promoción Social continuó analizando la situación de los desalojados, averiguando si eran antiguos ocupantes y por lo tanto si tenían derechos a entrar en las distintas operatorias ofrecidas.

El gobierno de la Ciudad intentó el 26 de febrero derrumbar el Padelai, pero una orden de la justicia lo impidió y solamente se actuó sobre los sectores con inminente peligro de derrumbe.
En marzo de 2003, la cooperativa del Padelai eligió a sus nuevas autoridades. El abogado César Arias (hijo del apoderado del PJ durante la presidencia de Carlos Menem), es el nuevo defensor de los ex habitantes del patronato, que pese a haber firmado el acta de renunciamiento a sus derechos de indemnización sobre el predio, siguen reclamando el 70 % de la escritura del edificio que les asignó la Intendencia de Carlos Grosso. Exigen "escritura por escritura" (dejar el Padelai por una vivienda a elegir) o que el gobierno les paguen un porcentaje del valor inmobiliario del Padelai.

"Hay una fuerte presión del gobierno pero nuestros derechos sobre el Padelai no los va a tocar nadie. Hay distintas propuestas que tenemos que analizar. El peronismo hace política social y Macri no va a dejar gente en la calle viviendo bajo autopista como lo hacen Ibarra y los radicales", señala Osvaldo Salinas, vocal actual de la cooperativa y uno de sus miembros fundadores.

Comienza marzo y aún no se sabe cuál es el futuro de la media manzana comprendida entre Balcarce, Paseo Colón y Humberto 1º. No es claro si durante un largo tiempo será un espacio inutilizado por conflicto de intereses, si será un espacio público de interés comunitario o si prevalecerán intereses turísticos e inmobiliarios sobre un espacio central de San Telmo. Parece concluir una historia de casi 20 años, en los cuales la posición frente al Padelai dividió a los vecinos del barrio:

Una gran parte de los vecinos y comerciantes observaron en el ambiente del Padelai un antro de delincuencia, drogas y marginalidad, mostrándolo como un símbolo de la decadencia del barrio y las dificultades para incrementar el turismo. No faltaron quienes en ciertas ocasiones no ahorraron adjetivos calificativos racistas y discriminatorios generalizados para toda la población del edificio.

Otro sector buscó trabajar solidariamente con la población carenciada del lugar a partir de la creación de juegotecas, apoyo social en el centro de salud, escuelas de fútbol, ollas populares y múltiples eventos con los chicos, las madres y la población en general del lugar. No faltaron ni faltan tampoco vividores, partidos políticos, abogados y punteros oportunistas, que buscaron y buscan sacar provecho personal de la situación.

Muchos vecinos se preguntan si en una sociedad en la cual es muy difícil acceder a créditos (los pocos que los obtienen tienen que pagar altas tasas de interés),- y hay innumerable cantidad de inquilinos que tienen que pagar alquiler todos los meses, es tan inconveniente el ofrecimiento que hizo el gobierno de la Ciudad a los antiguos habitantes del Patro. Pero al cierre de esta edición, había familias que vivieron mucho tiempo en el Padelai y que aún no figuraban en los registros oficiales como beneficiarias de los créditos.

El patronato fue un lugar emblemático de los contrastes sociales de San Telmo y las distintas realidades de la zona. Un ejemplo más de promesas incumplidas, graves problemas de vivienda y abandono. Un barrio que impresiona a los turistas, visitantes y vecinos, por su diversidad y sus atractivos históricos, artísticos y culturales. Un barrio en el que en sus calles también confluyen imágenes de marginalidad, pobreza y violencia.

Eduardo Scirica

La policía procedió con una brutal represión

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