10 AÑOS DE LA ESCUELA DE FUTBOL
DE SAN TELMO

En San Telmo y sus alrededores Nº 69

Julio 2004

En Balcarce y Humberto 1º desde hace 10 años y de manera interrum-pida, “el pollo” Raúl Carricart da coordina clases gratuitas de fútbol dos veces a la semana. El predio está ubicado frente al ex Patronato de la Infancia y allí se acercan a jugar muchos chicos de casas recuperadas, conven-tillos, hoteles e inquilinatos. Para festejar el campeonato, desde julio hasta fines de septiembre se organiza en el lugar un torneo de fútbol todos los sábados.

“Un día me acerqué al predio de Balcarce y Humberto 1º con dos pelotas y me encontré con dos pibes y les dije: “Chicos, vamos a hacer una escuela de fútbol. Va a ver pelotas, trofeos, camisetas para campeonatos. Ese día hubo 5 pibes, al día siguiente eran 25 y a la otra semana 40. Estábamos en la otra canchita, éramos una banda. El colegio (la escuela Nº26) estaba abierto. Jugábamos allá porque acá estaban los grandes, los pesados y no se podía. Me fui ganando la confianza de todos y me quedé”, comenta sobre los comienzos Raúl.

Ahora va a intentar hacer un club con personería jurídica y potenciar el lugar. En el predio deportivo se observa abandono y falta de interés en su cuidado. Hay linyeras que lo utilizan como baño público, las luces no funcionan y las redes de los arcos siempre brillaron por su ausencia. Los colores desteñidos, la pobreza y las carencias, son corrientes en el centro deportivo ubicado frente a la vieja construcción del PADELAI.

En las escalinatas se preparan los jugadores. El Fútbol puede vencer mil dificultades. “El balance es positivo. Diez puntos en cuanto a los afectos y la cantidad de chicos que han pasado por acá, que han tenido la posibilidad de pertenecer y sentirse parte de un conjunto, formar amigos y aprender a convivir en medio de la sociedad violenta en que estamos. Acá nunca hubo un lesionado en 10 años, eso para mi es un orgullo”, cuenta Raúl.

El principio que rige en la escuela es jugar para compartir, divertirse, pasar un momento alegre y dignificar lo que es el fútbol. “Bilardo tiene una frase célebre lamentable, que dice que ganar no es lo más importante, sino lo único. Si en un torneo juegan 20 equipos, entonces hay 19 que no sirven. Acá nos divertimos, buscamos compartir un momento alegre y dignificar. Menotti decía que el fútbol es una maravillosa excusa para ser felices y es verdad. Con una pelota acá hoy se entretienen 30 pibes. En los 10 años siempre recalque, “juguemos, juguemos”. El gran objetivo es sacar el tema de la violencia de la cabeza de los pibes a partir del deporte. Ese es el logro principal.”

El trabajo voluntario en la Escuela de Fútbol, totalmente a pulmón durante sus 10 años, también tuvo y tiene otras satisfacciones: “Los mejores recuerdos son las actividades propias. Los campeonatos, las fiestas por el día del Niño, la alegría de los chicos cuando se le dieron los juguetes, cuando había murgas. Eso es imborrable. Ver crecer a los pibes que pasaron por acá, es la mejor recompensa. Algunos eran “bardo” y ahora están trabajando y recuerdan con cariño cuando eran un desastre y acá tenían contención. Es impagable, es lo mejor que hay.

Acá materialmente en esto 10 años no quedó nada. No me interesa el reconocimiento de bronce de las instituciones. Si me pagarían por todas las horas que acá estuve trabajando en estos años, sería genial. Pero eso no reemplaza la alegría”, comenta “el pollo”. Lamenta que por la falta de recursos no haya un tercer tiempo. “Es de lo más lindo que tiene el fútbol. Compartir una gaseosa y comida después de jugar. Acá no tenemos recursos ni para tomar una gaseosa berreta.”

Con motivo de los 10 años, todos los sábados se realiza hasta fines de septiembre un torneo a 10 ruedas, en el que se anotaron 6 equipos. “Habrá unos 20 chicos que eran de la Escuela de Fútbol original. Hay pibes grandes que tiene la ilusión con el campeonato. Pareciera que tuvieran 10 o 11 años y tienen alrededor de 20. No se puede creer. Va a ver premios para los ganadores. A mi me gustaría premiar a todos dándoles camisetas de San Telmo, porque nunca me gustó la idea de ganadores y perdedores, pero no hay recursos para premiar a todos. Debieran colaborar todas las fuerzas vivas del barrio que ganan plata. La Secretaría de Deportes y las distintas áreas de la ciudad nunca colaboraron. Esto es un tema que escapa a posiciones políticas, partidarias o ideológicas. Estamos hablando de deportes para los pibes, que son los beneficiados si se hacen las actividades. Si hubiera un acuerdo en este barrio de hacer cosas para los pibes, más allá de las internas de los mayores, estaríamos mucho mejor”, reflexiona.

La Escuela de Fútbol es un ámbito de integración, esparcimento, desarrollo deportivo y un espacio pensado para todos. Posible por un trabajo solidario cotidiano no siempre reconocido, que permite alejar a jóvenes de la marginación para acercarlos al fútbol, pasión de multitudes.

Eduardo Scirica

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