Cooperativa CEFOMAR

CENTRO DE ESTIMULACION
Y APRENDIZAJE TEMPRANO

En San Telmo y sus alrededores Nº 67

Mayo 2004

La cooperativa Cefomar (Chile 1432. 4382-0312), presentó el 2 de junio la inauguración del Centro de Estimulación y Aprendizaje Temprano “Munay” (querer en quechua), abierto a toda la comunidad. En la sede de la ex imprenta Marymar Ediciones, se realizan diversos talleres y actividades educativas y culturales, priorizando la gestión barrial social.

“La idea es desarrollar con juegos, la estimulación temprana a través de la interacción entre la madre y el chico. Contamos con un equipo interdisciplinario de profesionales, integrado por una maestra jardinera, una maestra especial, una fonoaudióloga y una psicóloga social. El Centro de Estimulación y Aprendizaje es totalmente gratuito y abierto a toda la comunidad”, señala la coordinadora María Inés Giuria.

Respecto a la metodología de trabajo, se juntan dos profesionales por cada madre con su bebé. Hay dos salitas: una dedicada a los menores de 18 meses y otra para los que tienen entre 18 meses y 3 años. Las madres juegan, durante media hora una vez por semana, con sus niños en el centro. También el Centro de Estimulación ofrece otras actividades a las interesadas. Se realizan los siguientes talleres: masajes a los bebés; crecimiento; cuentos; canto y construcción de juguetes.

“Estamos desarrollando inteligencia. Queremos que nuestros chicos del barrio, tengan las mismas habilidades que en barrio Norte. El centro es para todos los que simplemente sueñan con una vida diferente. Se apoya en el trabajo voluntario de los profesionales y el espacio que nos brinda la cooperativa”, cuenta Giuria, quien también lleva adelante en La Cava, un proyecto social de Formación y Capacitación de Madres Estimuladas, que es apoyado por la Fundación Antorchas y la embajada de Canadá.

Cefomar es una Cooperativa de Trabajo Cultural y Educativa, que surgió luego de la quiebra de la empresa Marymar Ediciones. “Esta empresa fue abandonada por sus dueños. Los trabajadores hicieron una cooperativa, estuvieron resistiendo, y se incorporaron al Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), en el cual hay 80 empresas que estuvieron al borde del cierre. La situación se da por quebranto de las empresas o abandono patronal. En algún momento decidimos que podíamos seguir haciendo lo que siempre hicimos y comercializar nuestros productos. La línea del MNER es abrir sus espacios a la comunidad”, comenta el presidente del MNER Eduardo Murúa.

Sobre aproximadamente 160 empresas recuperadas por los trabajadores, 80 forman parte del MNER. Ninguna de ellas cerró y en ningún caso se perdieron fuentes de empleo. Por citar un ejemplo de gestión, Industrias Metalúrgicas Plásticas Argentinas (IMPA Querandíes 4290), comenzó como empresa recuperada en 1998 con 45 trabajadores, mientras que ahora hay 170 y los ingresos salariales se duplicaron.

“Esto en su momento era Marymar Ediciones, una empresa de libros educativos de gran repercusión en el mercado, muy reconocida por autores. Los antiguos propietarios transfirieron acciones a una empresa con la que tenían deudas. Traspasaron activos y pasivos. El nuevo dueño, usando el valor de la marca, creó una nueva editorial y vació a Marymar Ediciones, dejando además una gran deuda con el personal. Entonces asumimos la autogestión para hacer frente al vaciamiento y la caída de la empresa y armamos una cooperativa de trabajo”, comenta la presidente de Cefomar Edith Oviedo.

La cooperativa Cefomar se especializa en la edición de libros educativos, está reconocida como centro de formación docente, inscripta en la Dirección de Gestión Privada de la ciudad de Buenos Aires, dicta cursos de capacitación que están en vías de obtener reconocimiento oficial y apunta a afianzar su inserción barrial.

En la actualidad organiza múltiples actividades y talleres dirigidos a los vecinos: de Memoria Oral; de exhibición de cine; Percusión; Tejido; Juegoteca; Trabajo Corporal Terapéutico; Entrenamiento Corporal para Actores; Identidad Femenina; taller Embarazadas; Competencias Lingüísticas y Centro de Estimulación y Aprendizaje Temprano.

“El proyecto que apuntamos va en tres caminos: trabajar en educación, en la gestión como actores culturales y en la gestión social barrial. Necesitamos que nos apoyen para poder enfrentar a la hipoteca que dejaron sobre este edificio los antiguos dueños de la editorial. Hemos hecho un largo peregrinaje ante los organismos oficiales. A veces no te atienden, a veces te postergan, te prometen y no te cumplen. Debemos solidarizarnos, luchar y resistir, porque es el único camino del cambio”, afirma Edith Oviedo. Para que reconozcan su proyecto se relacionó con distintas áreas del gobierno de la ciudad como la Dirección General de Casco Histórico, el Centro de Gestión y Participación Nº 1 o la Dirección de Promoción Cultural.

En el área de cultura Cefomar articula trabajos con el Instituto Histórico y con la Junta de Estudios Históricos de la Ciudad. En su sede se realiza un trabajo de memoria oral, que se va a difundir en la semana de festejos de Montserrat en septiembre. Por otra parte, va a trabajar la identidad barrial desde la negritud en Montserrat, con los tambores rioplatenses y todo lo relacionador con la música y el candombe y la memoria. Edith Oviedo sintetiza el trabajo social y educativo que surgió desde Cefomar: “Todo se entrelaza. Hacer cine con los niños es educarlos a través de una herramienta y socialmente es sacarlos de la calle. Es una manera de convocarlos, atraerlos a través de una actividad recreativa para poder generarles otras fronteras y otras expectativas. Buscamos un trabajo en red que contribuya a la deserción cero, a sacar a los chicos de la calle y reinsertarlos en el sistema.

En cuanto a la educación, buscamos dar un contenido dentro de lo curricular con un pensamiento moderno. Pretendemos ser un puente alternativo entre la educación popular y la educación ortodoxa desde sus contenidos curriculares. Nuestro compromiso es luchar por un cambio y enfrentar problemas sociales, trabajando para la educación y para la cultura”.

Eduardo Scirica

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