FUTBOL INFANTIL

En San Telmo y sus alrededores N° 82

Septiembre 2005

En cada club barrial con la pelota ruedan ilusiones. Los clubes sobreviven entre las presiones de padres que pretenden hijos craks, la pasión por el deporte y el trabajo social con los chicos. Dos directores técnicos, del Club Giuffra y el Club San Telmo, comentan el presente y las perspectivas

CLUB SAN TELMO

Entre la diversión y el deporte, muchos chicos conviven con la presión de la competencia.
En el club San Telmo calculan que juegan alrededor de 170 pibes. La institución participa desde hace 5 años con dos equipos en cada categoría de los torneos de fútbol infantil de FAFI. El equipo “A” lo hace en la categoría D, mientras que el “B” está en la H.

“El manejo es muy difícil, no solo con los chicos sino también con los padres, que son peores. Vos sos amigo y un buen técnico mientras el pibe juega. Cuando deja de jugar pasás a ser alguien que no sabe nada. Descendí y el año pasado rearmé todos los equipos. Traje muchos chicos del colegio Santa Catalina. Los pibes categoría ´96 salieron campeones, un logro oficial que el club no conseguía desde hace 14 años”, comenta el entrenador del equipo “B” Jorge García.

“Tengo chicos que tienen 10 años y llegan al club sin saber correr porque nunca jugaron a la pelota. Los padres los traen para sacarlos de la casa. Apuntamos también a sacar chicos de la calle, que a lo mejor el fútbol es la única diversión que tienen. Mi meta es que estudien. Cada seis meses, cuando hay entrega de boletines, si están con notas bajas hablamos con los padres. Sino las levantan los saco yo mismo del entrenamiento. Les enseñamos a correr, a pararse en la cancha y a pegarle a la pelota. El fútbol lamentablemente es muy discriminatorio. Juega el que lo hace bien, no el que le gusta pero no encaja. Hay distintas clases de padres: algunos los traen como colonia de vacaciones,. Parecen pensar ´tomá al pibe, tenelo y yo me voy a pasear´. Está el que quiere que aprenda la noción del juego y está el otro que piensa salvarse con el hijo pensando que es Maradona”, agrega Jorge.

Cuenta que en San Telmo “A” hay 50 pibes y en el “B” 75, aproximándose a un total de 170 si se suman todos los niños de la escuelita. Los torneos infantiles van de la categoría ´92 hasta la ´98. Son partidos con 6 jugadores. En algunas categorías hay 11 anotados, que es el máximo que permite el cupo. La cuota del club sale 10 pesos y 15 la escuelita.

Nelson sintetiza: “Personalmente me gusta competir. FAFI es la liga más seria y rigurosa, la más importante del fútbol infantil. Estamos desde hace 10 años, antes pertenecíamos a FEDEBA, pero sucedía que a lo mejor era lunes y no sabíamos con quien íbamos jugar el sábado. La idea del club es competir fuerte”.

CLUB GIUFFRA

Gustavo Vega comenta que el club hace todo a pulmón. “No nos dieron ni unos focos. A veces hay que buscar a los chicos y darles de comer”, dice el entrenador.

“Este club empezó en 1983 en el pasaje Giuffra. Estamos acá desde 1994, cuando nos cedió el predio la municipalidad. Construimos dos vestuarios y pintamos todo porque la municipalidad nunca nos dio nada, ni siquiera unos focos. Fue todo a pulmón”, comenta orgulloso Gustavo Andrés Vega (33 años), quien es Director Técnico de todas las categorías del ´92 al ´96 de Giuffra. Su padre Antonio empezó en el club en 1984 y es el presidente del club.

Los socios que pagan aportan cinco pesos mensuales, los chicos diez. El otro ingreso es el buffet. Giuffra juega en la quinta división de la liga infantil de FEFA. Se entrenan chicos de 5 a 13 años. “Estábamos en FAFI, pero nos cambiamos este año porque los torneos eran muy caros. Para jugar había que pagar 150 pesos por mes más 100 pesos del seguro de vida. Si se llega a lesionar un chico hay que pagar el seguro de vida. Sumá los viáticos y que a veces hay que buscar a los chicos y darles de comer. Muchos vienen de conventillos de la Boca, de San Cristóbal, de hoteles. Llevo 14 años en el club y lo más lindo es cuando me encuentro con pibes que jugaron acá y me reconocen con afecto”, agrega Gustavo.

“Acá estamos cansados de que nos roben. El año pasado después de las fiestas nos robaron todas las camisetas, ladrillos, artículos de limpieza y rompieron todo, hasta el inodoro. Ese día teníamos un cumpleaños. Cuando volvimos no encontramos nada, nos robaron hasta la térmica de la luz”, se lamenta.

Las madres organizaron rifas para comprar los pantalones y las medias a los chicos, mientras que las camisetas las donaron algunos padres.

La voluntad y la solidaridad permiten seguir adelante. Gustavo dice que hay alrededor de 80 personas que se acercan al Club Giuffra, que se llama así porque se fundó en la cortada. Luego se mudó a Perú y Cochabamba. La categoría ´93 se coronó campeona del Apertura y la ´92 va segunda. Los chicos juegan todo el año. “Nuestra perspectiva a futuro es techar la cancha”, comenta el Director Técnico.

 

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