* Hemos cosechado acelga, lechuga, arvejas y capuchina o taco de reina (planta silvestre, muy común en el barrio, que es comestible aunque habitualmente se la conoce como ornamental).

* El espantapájaros ha sido hecho por chicos de la escuela normal n° 3, quienes hicieron sus primeras prácticas de horticultura en los canteros comunitarios.

 
SAN TELMO TIENE UNA HUERTA
... orgánica y comunitaria, por si hace falta decirlo

En febrero, cuando tanta energía popular comenzaba a encauzarse bajo formas novedosas, surgió la iniciativa en las dos asambleas del barrio: la 20 de Diciembre y la de Plaza Dorrego. Y allí concurrieron integrantes de ambos nucleamientos, así como otras personas que sin participar de las asambleas, coincidían en sus objetivos de cambio social.

Sobre los baldosones de San Juan esquina Bolívar -uno de los pocos terrenos de propiedad municipal disponibles en el barrio, al que accedieron en convenio con el CGP n° 1-, estos vecinos se dieron a la tarea de construir canteros de madera, procurar la tierra, los residuos para abono, capacitarse, diseñar, sembrar y cosechar.

A casi un año de aquellos primeros encuentros, la huerta de San Telmo es, con su fecunda modestia, un hecho consumado y en permanente desarrollo.

El grupo ha contado desde el inicio con el generoso aporte de Laudemiro Fernández (promotor con vasta experiencia en el programa Pro Huerta), y ha avanzado en la recuperación de espacios, tanto físicos como mentales. La misma experiencia ha cimentado la idea de una alimentación sana como parte de una búsqueda colectiva de autonomía y autosustentabilidad.

Las limitaciones son evidentes y abundantes, y han puesto a prueba su capacidad para llevar adelante el proyecto. Aunque conviene reafirmar que el valor de su producción no pasa por la cantidad de verdura o legumbre cosechadas, sino por su calidad y por el efecto demostrativo. Con semillas orgánicas, sin trasgénicos ni agrotóxicos, la producción es destinada al autoconsumo y -en su momento-, a la dación simbólica a comedores solidarios.

El grupo original se mantiene, y se ha incrementado con la incorporación de otros voluntarios. Hacia el barrio, el intercambio más significativo ha sido con estudiantes de nivel primario y docentes de la escuela normal n° 3, de la cual asistieron regularmente chicos de distintos grados durante la última época de clases. Y algunos entre ellos, continúan concurriendo durante las vacaciones, integrados a tareas didácticas y recreativas. Para el 2003 se proponen distintos cometidos: profundizar el vínculo con la comunidad de la escuela n° 3 y de otros sectores de San Telmo, hacer con los chicos un mural, levantar un horno de barro, avanzar en el proyecto de un banco de semillas, que por sí solo ratifica el nexo con otras huertas urbanas con las cuales ya hay contacto establecido.

Porque en las huertas orgánicas comunitarias también, otros seres estamos gestando.

JORNADAS, FAENAS

Los hortelanos tienen un día de trabajo conjunto (durante el verano, los sábados entre las 16 y las 20), en el que -ronda de mate mediante- se adoptan decisiones, se planifica la tarea semanal y se comienza a ejecutarla entre todos. Los miércoles a las 17 es la cita con los niños del barrio.

Las necesidades materiales son variadas: desde la disponibilidad de un vehículo para el acarreo de materiales, hasta clavos y alambre para continuar con los almácigos. Pero ellos insisten en que para recibir, nada es mejor que dar, y están dispuestos a compartir su espacio con todos los interesados en esta actividad, a quienes invitan cordialmente.

Horacio Prada

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